Los cines de Mislata

Durante la segunda mitad del siglo XX, cuando el cine vivía su gran época dorada, Mislata llegó a contar con tres salas cinematográficas que marcaron profundamente la vida social y cultural del municipio: los cines Español, Cultural y Sur. Sin embargo la historia  cinematográfica mislatera había comenzado mucho antes.

La primera sala cinematográfica de Mislata.

El primer intento de acercar el cine a los vecinos de Mislata se remonta a 1926, cunado Alberto Sanmartín, un vecino emprendedor, decidió habilitar una nave cercana a la actual avenida Blasco Ibáñez para convertirla en una pequeña sala de proyección. Aquel primer cine era muy modesto, comenzó ofreciendo películas mudas y, con el paso del tiempo, incorporó el sonido. La sala estaba equipada con sillas para los niños en la parte delantera y bancos de madera en la parte posterior para los adultos, creando un espacio humilde pero lleno de ilusión.

La entrada costaba 0'50 céntimos de peseta, y pese a su sencillez, aquel pequeño cine se convirtió en un lugar de encuentro para los mislateros, sembrando la semilla del que sería un importante movimiento cultural en las décadas siguientes.

Cine Español

El más antiguo de los tres cines que tuvo Mislata fue el Cine Español, abierto a finales de la década de 1920. Ocupaba un local de la calle Salvador Giner que había funcionado previamente como Teatro-Cine y que pertenecía a la sociedad Sindicato Agrícola Unión y Fomento, estando vinculado originalmente al edificio del Casino de la Nova.

Parte trasera del Cine Español, hoy utilizada como discoteca.
Parte trasera del Cine Español, hoy utilizada como discoteca.

En 1931 el local fue adquirido por Vicente Andrés Sanjuan. Por aquel entonces contaba con unas 160 butacas y ofreció a los mislateros algunos estrenos tan sonados como el film Éxtasis, célebre por contener uno de los primeros desnudos femeninos integrales de la historia del cine. La actriz era Hedy Lamar y su aparición revolucionó al público. La polémica fue tal que las autoridades republicanas prohibieron reproducir el fotograma en prensa, lo que llevó a instalar en la entrada del cine Capitol de Valéncia un visor regulado en altura para impedir que los menores pudieran mirar la imagen.

Durante los años republicanos el Cine Español mantuvo una programación constante, con títulos tan populares como Nobleza Baturra, la Hermana San Basilio, La Verbena de la Paloma o Morena Clara. El estallido de la Guerra Civil interrumpió de golpe su actividad.

Aún hoy, el lateral del edificio que da a la calle Salvador Giner, pueden verse las puertas que funcionaban de acceso al cine. La más cercana al Casino de la Nova era la entrada principal; las otras conducían al interior hasta llegar a la zona donde antiguamente se ubicaba la pantalla, justo en el espacio que hoy ocupa la discoteca. 

Terminada la guerra, el cine reabrió con fuerza. Llegaron estrenos de gran impacto internacional como El gran dictador, Ciudadano Kane o El ladrón de Bagdad, combinados con producciones españolas como Malvaloca, A mí la Legión o El clavo. A partir de 1941, como en todas las salas del país, se proyectaba antes de cada película el obligatorio NO-DO.

El público conocía la programación porque los carteles de la semana siguiente se colgaban en el exterior, visibles desde la calle Mayor. Al entrar, a la izquierda se encontraba la taquilla con su pequeña ventanilla; en el zaguán los aseos, el bar y la cabina de proyección. A la derecha se accedía al patio de butacas, que ya contaba con 514 localidades. Al fondo, el escenario servía tanto para cine como para funciones teatrales.

El cine ofrecía catorce sesiones semanales, con especial afluencia en vísperas de festivos y domingos, y abría unos ocho meses al año.

El Cine Español arrastraba algunas carencias propias de su antigüedad, no disponía de generador eléctrico, de modo que un apagón daba por terminada la sesión; tampoco tenía climatización, por lo que en verano se abrían las puertas laterales, siempre cubiertas por una cortina para impedir ver la película desde la calle.

Tenía además curiosos reclamos publicitarios: el señor Alandes anunciaba en los descansos que la semana siguiente habría una película "solo para hombres", lo que despertaba expectativas que acababan traduciéndose en una simple cinta del oeste. También se informaba del último resultado del Valéncia C.F, algo muy esperado por el público.

El Cine Español fue, para generaciones de mislateros, un cine modesto pero entrañable, un cine de reestreno, de ambiente cercano, de tardes de domingo cuando se tenía la peseta justa en el bolsillo. Fue el primero en abrir sus puertas en Mislata y uno de los que más huella dejó en la memoria colectiva del municipio.

Cine Cultural

En 1943 quedó registrado en el Sindicato del Espectáculo el Cine Cultural, una sala que ocupaba la esquina entre la actual avenida Gregorio Gea y la calle Miguel Hernández. Su historia, sin embargo, venía de mucho antes, pues había funcionado previamente como Teatro Ballester, Salón Cultural y Teatro Cultural, antes de convertirse definitivamente en cine. Por ello, generaciones de vecinos lo conocieron simplemente como el Cultural.

El edificio, aunque pequeño, destacaba por su cuidada decoración, lo que hizo que muchos lo apodaran "la bombonera". Contaba con un aforo repartido en 14 sesiones y un total de 590 localidades: 440 en patio y 150 en general. Estaba autorizada a funcionar durante los doce meses del año, convirtiéndose en un punto de encuentro constante para los mislateros.

Cine Cultural en 1986 antes de su derribo.
Cine Cultural en 1986 antes de su derribo.

Uno de sus elementos más llamativos era el telón del escenario, que se bajaba durante los descansos y que mostraba una gran fotografía del Molí de Cabot. También destacaban los palcos superiores, inspirados en los teatros de mayor categoría.

A la sala se accedía por un reducido zaguán situado justo debajo del escenario. La taquilla se encontraba junto a la puerta de entrada, y era atendida por el tío Paco, encargado de cortar las entradas y que, además, vivía dentro del propio cine, en una pequeña vivienda situada detrás del escenario con una terraza anexa.

El Cine Cultural disponía de servicio de bar, abierto durante los descansos. Una ventana comunicaba directamente con el Centro Recreativo, el Casino de la Vella, que actuaba como bar tanto para el cine como para el propio centro social.

Como otros cines de su tiempo, no disponía de generador eléctrico propio, lo que provocaba parones inesperados cuando la electricidad fallaba. Aun así, por su pantalla desfilaron grandes títulos que marcaron la historia como Casablanca, Tarzán, películas de el Gordo y el Flaco, los Hermanos Marx o Marinos a la fuerza, entre muchas otras.

Con la llegada de la década de 1980, el Cine Cultural comenzó a sufrir los mismos problemas que afectaron a muchas salas de Valéncia: descenso del público, dificultad para actualizar equipos, cambios en los hábitos de ocio y la competencia del video doméstico. En Mislata, además, el Ayuntamiento había iniciado un proceso de expropiación, y el Centro Recreativo llevaba tiempo proyectando películas en formato vídeo, lo que perjudicó todavía más la asistencia.

Finalmente, en 1986, el Cine Cultural cerró sus puertas para siempre. Poco después, el edificio fue derribado y en su lugar se levantó la actual Casa de la Cultura, que mantiene vivo, de alguna forma, el espíritu cultural del lugar donde generaciones de mislateros rieron, soñaron y se emocionaron frente a la gran pantalla.

Cine Sur

En noviembre de 1948 abrió sus puertas en la calle Valéncia uno de los edificios más emblemáticos de la vida social mislatera del siglo XX, el Cine Sur. Su diseño incluía una planta baja y un primer piso que comunicaba directamente con la actual calle Antonio Machado, permitiendo un acceso fluido por ambas calles tanto a la entrada como a la salida del público.

El impulsor del proyecto fue don Pedro Navarro López, empresario que concibió el local con un nivel de confort poco habitual para la época. El edificio contaba con elementos de gran calidad, como un grupo electrógeno propio para evitar apagones, una amplia decoración en torno al escenario y, sobre todo, una gran lámpara central que presidía la sala y se convirtió en uno de sus rasgos más recordados.

Bendición de los proyectores.
Bendición de los proyectores.

El Cine Sur disponía de 940 localidades con un aforo medio semanal estimado en 14.470 espectadores y actividad durante los doce meses del año. En la parte trasera se encontraba una gran sala de descanso con bar y las escaleras de acceso al general. Ese mismo año, el cierre del Cine Lírico Trianon Palace de Valéncia permitiría al Cine Sur adquirir sus butacas y dos modernos proyectores, capaces de ofrecer sesiones continuas con la calidad propia de los cines de estreno. La inauguración se celebró con la proyección de Locura de amor, de Juan de Orduña, un auténtico éxito nacional que marcó la entrada del nuevo cine en la vida cultural mislatera.

Con el aumento de películas extranjeras en los años cincuenta, la sala se adaptó instalando una pantalla panorámica, sacrificando parte de la decoración original para estar a la altura de los nuevos formatos.

Entre 1952 y 1954 funcionó además un cine de verano, ubicado en el Huerto de la Familia Royo, en la actual calle Santa Teresa, cuya recaudación se destinaba a obras de caridad de la parroquia de los Ángeles. Esta terraza era gestionada por el párroco don Heliodoro y se convirtió en un punto de encuentro estival para los vecinos.

La emblemática lámpara del Cine Sur.
La emblemática lámpara del Cine Sur.

Una curiosidad era la presencia, a ambos lados de la pantalla, de los retratos oficiales de Franco y Primo de Rivera, elementos obligatorios de la época que permanecieron allí durante años.

El Cine Sur proyectó sus últimas películas a comienzos de los años ochenta. Tras su clausura, el edificio fue ocupado por una fábrica-almacén de máquinas recreativas. A día de hoy permanece en desuso, aunque su fachada original todavía conserva la estructura del antiguo cine, tan solo alterada por el rótulo empresarial que sustituyó al histórico letrero SUR.

Fuentes consultadas:

-La Mislata de otros tiempos - Luis Mañas Borrás

-https://www.prospectosdecine.com/mislata-valencia--cinema-sur

-https://www.prospectosdecine.com/mislata-valencia--cine-espanol

https://www.prospectosdecine.com/mislata-valencia--salon-cine-cultural-luego-centro-cultural