El Cerdanet

El origen de un barrio

En el extremo oriental de Mislata, junto al antiguo Camino Real y alrededor de la Cruz Cubierta, existió durante siglos un pequeño caserío conocido como el Cerdanet. A comienzos del siglo XVII estaba formado por apenas una decena de casas y permanecía separado del núcleo principal de la población por campos, acequias y caminos.

El nombre procedía de Tomás Cerdán de Tallada, uno de los juristas valencianos más importantes del siglo XVI, propietario de una extensa finca situada en las inmediaciones de la Cruz de Mislata. En aquella posesión, conocida como la Alquería del Molino, pasó los últimos años de su vida y redactó su testamento poco antes de morir en 1614. 

Con el crecimiento urbano, el Cerdanet acabó integrado en Mislata y dio origen al actual Barrio de la Cruz. La antigua aldea desapareció como núcleo aislado, pero su historia permanece vinculada a la Cruz Cubierta, al Camino Real y a la memoria de uno de los primeros tratadistas europeos que estudió de manera sistemática la situación de las cárceles y de los presos. 

El tercer núcleo histórico de Mislata:

Durante siglos, Mislata no estuvo formada por un único conjunto de calles y viviendas. Su crecimiento se produjo a partir de varios núcleos separados entre sí.

El primero se desarrolló alrededor de la primitiva iglesia parroquial, en el entorno de la actual plaza de la Constitución. El segundo correspondía a la Morería, organizada alrededor del antiguo castillo o residencia señorial. Ambos núcleos terminaron enlazados mediante las construcciones de la calle Mayor y el paso del Porche.

El tercer núcleo era el Cerdanet, situado más al este, junto a la Cruz Cubierta y cerca del límite con Valencia.

La geógrafa Inés Grau García identificó estos tres espacios en su estudio sobre la evolución urbana de Mislata. Según su reconstrucción, a comienzos del siglo XVII el Cerdanet estaba formado por unas diez casas pertenecientes al doctor Cerdán de Tallada. Mientras la Vila y la Morería ya se encontraban unidas a mediados del siglo XIX, el Cerdanet continuaba separado por campos de cultivo.

Por tanto, el Cerdanet no debe entenderse únicamente como una gran alquería particular. El topónimo acabó designando tanto las posesiones vinculadas al jurista como la pequeña agrupación de viviendas desarrollada alrededor de la Cruz.

Un caserío junto al Camino Real:

La situación del Cerdanet no era casual. La Cruz Cubierta de Mislata se levantaba junto al antiguo Camino Real de Quart, principal vía de comunicación entre Valencia, Requena y Castilla. En sus inmediaciones comenzaban también otros caminos rurales, como el Camino Viejo de Xirivella y la senda que conducía hacia la ermita de San Miguel de Soternes.

El lugar era, por tanto, un cruce de caminos situado a las puertas de Valencia. Por allí transitaban viajeros, mercaderes, labradores, carros, caballerías y rebaños. La presencia de la Cruz Cubierta ofrecía, además, un punto reconocible alrededor del cual podían instalarse viviendas y actividades vinculadas al tránsito.

José Sanchis Sivera recogió en su Nomenclátor geográfico-eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia, publicado en 1922, que el grupo de casas levantado junto a la Cruz recibió el nombre de Cerdanet por haber pertenecido al doctor Micer Cerdán de Tallada. La misma referencia fue reproducida posteriormente en estudios sobre las cruces terminales de Valencia y en la historiografía local de Mislata.

La información disponible sitúa la existencia de unas diez casas a comienzos del siglo XVII. No se trataba de una población independiente ni de una aldea dotada de instituciones propias, sino de un pequeño caserío rural dependiente de los núcleos cercanos.

Un territorio fronterizo:

El Cerdanet se encontraba en un espacio de límites complejos. La Cruz Cubierta señalaba la proximidad de la frontera entre los términos de Valencia y Mislata, pero la vida cotidiana no siempre se ajustaba con claridad a las divisiones administrativas.

Las propiedades agrícolas podían extenderse a ambos lados de los caminos, mientras que las viviendas situadas frente a frente podían depender de ayuntamientos o parroquias diferentes. Esta situación fronteriza se mantuvo durante siglos y afectó también a los habitantes del posterior Barrio de la Cruz.

Por ello, debe evitarse afirmar que todas las construcciones del Cerdanet pertenecían exclusivamente a Mislata. El caserío estaba centrado en la Cruz Cubierta y formaba parte del paisaje histórico mislatero, pero algunas propiedades situadas hacia el este quedaban dentro del término de Valencia.

La cercanía de la ermita de San Miguel de Soternes demuestra la relación territorial y devocional entre ambos espacios, pero una dependencia eclesiástica concreta no puede utilizarse por sí sola para determinar la jurisdicción civil de las viviendas.

El origen del nombre:

El topónimo Cerdanet es un diminutivo formado a partir del apellido Cerdán, pues el personaje que dio nombre al lugar fue Tomás Cerdán de Tallada. En los documentos de la época aparece frecuentemente precedido del tratamiento de micer, título honorífico derivado de messer y empleado en la Corona de Aragón para designar a juristas, doctores en leyes y personas de elevada consideración social.

La existencia de sus propiedades hizo que el apellido del dueño terminara identificando todo el paraje. Con el tiempo, incluso después de desaparecer la vinculación de la finca con la familia, el nombre continuó utilizándose para designar las casas situadas alrededor de la Cruz.

Tomás Cerdán de Tallada:

Tomás Cerdán de Tallada nació en Xàtiva hacia 1532 o 1533. Algunas biografías antiguas situaban su nacimiento alrededor de 1530, pero los estudios académicos más recientes consideran más probable el año 1533.

Era hijo de Guillén Cerdán y Violante Tallada, integrantes de una familia acomodada de Xàtiva. Tras recibir su primera formación en su ciudad natal, se trasladó a Valencia, donde cursó Artes, Filosofía, Teología y Leyes. Alcanzó el grado de doctor y adquirió una sólida formación en derecho civil, canónico y foral valenciano.

El tratamiento de humanista con el que suele ser descrito responde a la amplitud de sus intereses. Además de ejercer como abogado y magistrado, escribió sobre justicia, gobierno, administración de la monarquía y organización política. También cultivó la poesía y mantuvo contacto con diferentes ambientes culturales y religiosos de la Valencia del Renacimiento.

No obstante, algunas afirmaciones repetidas sobre su vida deben tratarse con prudencia. No está demostrado que fuese discípulo directo de Juan Luis Vives, fallecido cuando Cerdán todavía era muy joven. Tampoco puede afirmarse que mantuviera una amistad íntima con Felipe II y Felipe III. Sí consta que conoció a Felipe II, actuó como consejero ocasional y recibió durante su carrera una destacada protección de la Corona.

El abogado de los pobres:

En 1568, Felipe II nombró a Cerdán de Tallada abogado de pobres y miserables de Valencia, una función que desempeñó durante aproximadamente trece años.

El cargo no era solamente una distinción honorífica. El abogado de pobres debía defender gratuitamente a las personas encarceladas que carecían de recursos para pagar un letrado. También visitaba las prisiones, comprobaba la situación de los detenidos e intentaba evitar que permanecieran encarcelados indefinidamente por falta de asistencia jurídica.

Este trabajo permitió a Cerdán conocer directamente el funcionamiento de las cárceles valencianas. Durante años observó sus problemas: la arbitrariedad de algunos jueces, la excesiva duración de los encarcelamientos, el uso de cadenas y grilletes, la corrupción de los carceleros, la falta de higiene, las desigualdades entre presos ricos y pobres y la ausencia de normas claras.

La experiencia acumulada dio origen a su obra más conocida.

Visita de la cárcel y de los presos

En 1574 se publicó en Valencia, en la imprenta de Pedro de Huete, la primera edición de Visita de la cárcel y de los presos. La obra fue reeditada en 1604 y constituye uno de los primeros tratados europeos dedicados específicamente a organizar jurídicamente la prisión y el tratamiento de los detenidos.

Cerdán estudió las causas por las que una persona podía ser encarcelada, las obligaciones de los jueces y carceleros, las condiciones de custodia, la separación entre distintos tipos de presos, la duración de la prisión preventiva, la asistencia a los reclusos pobres y el destino de los condenados.

Uno de sus objetivos principales era reducir el amplio margen de arbitrariedad existente. Consideraba que la prisión debía estar sometida a reglas conocidas y que los jueces no podían encerrar a una persona durante un tiempo indefinido sin resolver su causa. También defendía que los detenidos no debían ser sometidos innecesariamente a hierros, cadenas u otros instrumentos que los maltrataran si no existía peligro de fuga.

Estas ideas explican que haya sido considerado uno de los precursores del derecho penitenciario español. La edición moderna preparada por Teresa Canet Aparisi destaca que su tratado supuso una gran novedad en una época en la que la cárcel todavía se entendía principalmente como un espacio de custodia a la espera de juicio, y no como el lugar habitual de cumplimiento de una condena.

Sin embargo, no debe presentarse a Cerdán como un defensor de los derechos humanos en el sentido actual. Su pensamiento pertenecía al siglo XVI y aceptaba la dureza del sistema penal de su tiempo. Su propósito no era eliminar el castigo, sino establecer un sistema carcelario ordenado, regulado y menos dependiente de la voluntad personal de jueces y guardianes.

Su importancia reside precisamente en haber convertido la cárcel y la situación de los presos en una materia digna de estudio jurídico.

Su carrera en la Real Audiencia:

La fama adquirida como abogado permitió a Cerdán iniciar una importante carrera al servicio de la monarquía.

En 1581 fue nombrado abogado fiscal del Real Consejo del Reino de Valencia. En 1586 pasó a ejercer como juez de corte u oidor de causas criminales de la Real Audiencia y, en 1590, fue nombrado oidor de causas civiles.

Su trayectoria no estuvo libre de conflictos. En varias ocasiones fue denunciado por otros magistrados y llegó a ser arrestado o suspendido de sus funciones. Las acusaciones terminaron siendo anuladas y la Corona ordenó su restitución, lo que demuestra la protección de la que disfrutaba.

Algunas biografías afirman que Felipe III lo nombró regente del Consejo de Aragón en 1604. La documentación estudiada por especialistas como Teresa Canet Aparisi y Regina María Pérez Marcos no confirma este ascenso. Lo que consta es que en 1604 abandonó voluntariamente sus funciones en la Audiencia y obtuvo el retiro con mantenimiento de su salario.

Por ello, en un artículo histórico riguroso resulta preferible definirlo como abogado fiscal y magistrado de la Real Audiencia valenciana, sin atribuirle la regencia del Consejo de Aragón.

La Alquería del Molino:

Tras retirarse de la vida pública, Cerdán de Tallada pasó sus últimos años en una propiedad rural conocida como la Alquería del Molino o el Cerdanet.

La documentación sitúa la finca en las inmediaciones de la Cruz de Mislata, a las afueras de Valencia. No obstante, la alquería no debe identificarse automáticamente con una de las casas situadas exactamente al pie de la Cruz Cubierta.

Un estudio publicado en el Anuario de Historia del Derecho Español indica que la propiedad se extendía desde el entorno de un molino hasta el término de la Cruz de Mislata y sitúa la alquería principal en el solar donde, siglos después, se levantaría la Cárcel Modelo de Valencia. Esto permite pensar en una finca de cierta extensión, dentro de la cual o en cuyos límites se encontraban las casas del Cerdanet.

Así pues, conviene distinguir:

-El Cerdanet como extensa propiedad rural vinculada a Cerdán de Tallada.

-La Alquería del Molino como residencia principal del jurista.

-El caserío del Cerdanet como conjunto de unas diez casas desarrollado alrededor de la Cruz Cubierta.

Los tres conceptos estaban relacionados, pero no designaban necesariamente un único edificio.

Sus últimos días:

Cerdán vivió en el Cerdanet acompañado por su esposa, Jerónima Sancho de Antist, con quien había tenido cinco hijos y una hija. Allí continuó ordenando sus escritos y preparando nuevas obras sobre el gobierno, la justicia y la necesidad de abreviar los pleitos.

Las fuentes coinciden en que redactó su testamento en septiembre de 1614 y murió cuatro días después, asistido por el arzobispo de Valencia, fray Isidoro Aliaga.

Existe una pequeña discrepancia entre las biografías sobre las fechas exactas. Algunas sitúan el testamento el 24 de septiembre y la muerte el día 28, mientras que otras fechan el testamento el 28 de septiembre y el fallecimiento el 1 de octubre. Por ello, lo más prudente es afirmar que murió en su propiedad del Cerdanet entre finales de septiembre y comienzos de octubre de 1614.


La recuperación de su memoria:

La historia de Cerdán de Tallada fue recogida ya por autores de la Edad Moderna, entre ellos el cronista Gaspar Escolano. Este último no fue un investigador de finales del siglo XIX, sino un contemporáneo del jurista: nació en 1560 y murió en 1619, y sus Décadas de la historia de Valencia se publicaron en 1610 y 1611.

Durante los siglos XIX y XX, el interés por el pasado valenciano favoreció nuevas investigaciones sobre las cruces terminales, las alquerías y los personajes relacionados con la Huerta. Las actividades excursionistas y culturales promovidas por entidades como Lo Rat Penat contribuyeron a visitar y divulgar muchos de estos lugares.

José Rico de Estasen tampoco perteneció al siglo XIX. Su estudio «Cerdán de Tallada. Un hombre sensible del siglo XVI» apareció en 1956 en los Anales del Centro de Cultura Valenciana. Este trabajo fue una de las primeras aproximaciones modernas a la dimensión humana y penitenciaria del jurista.

Posteriormente, los estudios de Regina María Pérez Marcos y Teresa Canet Aparisi permitieron reconstruir con mayor precisión su carrera, sus conflictos en la Real Audiencia y el verdadero alcance de su pensamiento jurídico.

Las casas y el antiguo horno:

La historiografía y la memória local recuerda que el Cerdanet disponía de viviendas adosadas y de un horno que atendía las necesidades del pequeño caserío. En algunas fotografías antiguas de la Cruz Cubierta aparece un edificio con una gran puerta arqueada que la tradición identifica con ese horno.

El horno debió constituir un elemento importante en la vida cotidiana del núcleo. En una agrupación rural alejada del centro de Mislata, disponer de un lugar próximo para cocer el pan evitaba los desplazamientos diarios y favorecía la consolidación de una pequeña comunidad.

Sin embargo, la identificación del edificio visible en las fotografías como parte de la residencia original de Cerdán de Tallada resulta más difícil. La Alquería del Molino documentada por los estudios jurídicos parece encontrarse más hacia Valencia. Hasta que aparezcan escrituras, planos o descripciones arquitectónicas concluyentes, es preferible distinguir el antiguo horno del caserío y la residencia particular del jurista.

Del Cerdanet al Barrio de la Cruz:

El Cerdanet permaneció aislado durante buena parte del siglo XIX. Entre sus casas y el centro de Mislata se extendían terrenos de cultivo, mientras que el Camino Real constituía el principal eje de comunicación.

A finales de aquella centuria comenzaron a levantarse nuevas viviendas alrededor de la Cruz Cubierta, a lo largo del Camino Viejo de Xirivella y junto a las carreteras de acceso a Valencia. Este crecimiento fue reduciendo progresivamente la distancia entre el Cerdanet y el núcleo principal de Mislata.

Durante el siglo XX, la expansión demográfica e industrial transformó por completo el paisaje. Las huertas desaparecieron, los caminos fueron convertidos en calles y las antiguas viviendas rurales fueron sustituidas por edificios de varias plantas.

El caserío acabó integrado en el continuo urbano y dejó de ser reconocido como una entidad separada. Su heredero histórico es el actual Barrio de la Cruz, cuya identidad continúa articulándose alrededor de la Cruz Cubierta, el elemento patrimonial que dio origen al antiguo núcleo.

Un nombre borrado del paisaje:

Hoy apenas quedan vestigios materiales que permitan reconocer el Cerdanet. La finca de Cerdán de Tallada, las viviendas primitivas, el antiguo horno y los caminos rurales han desaparecido o han quedado ocultos bajo la ciudad moderna.

La Cruz Cubierta constituye el principal testimonio visible del paisaje que conoció el jurista. A su alrededor siguen celebrándose las fiestas del Barrio de la Cruz, manteniendo la identidad vecinal de un lugar que durante siglos estuvo separado del resto de Mislata.

Tomás Cerdán de Tallada cuenta con reconocimiento en su ciudad natal, Xàtiva, pero su presencia en la memoria pública mislatera continúa siendo muy reducida. La recuperación del nombre del Cerdanet permitiría recordar no solo a una figura fundamental de la historia jurídica valenciana, sino también el origen de uno de los tres núcleos que dieron forma a la Mislata contemporánea.

El Cerdanet fue mucho más que una alquería o una agrupación de diez casas. Fue un espacio fronterizo entre la ciudad y la huerta, un punto de encuentro entre caminos y el lugar que vinculó para siempre la historia de Mislata con uno de los primeros grandes estudiosos del derecho penitenciario.

Fuentes:

-Grau García, Inés. «Mislata, análisis evolutivo y paisajístico», 1977.

-Moya Casals, Enrique. Monografía histórica del pueblo y antiguo señorío de Mislata. Trabajo premiado en los Juegos Florales organizados por Lo Rat Penat, 1955.

-Sanchis Sivera, José. Nomenclátor geográfico-eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia.

-Martínez Aloy, José. Geografía General del Reino de Valencia. Provincia de Valencia.

-Pérez Marcos, Regina María. «Tomás Cerdán de Tallada, el primer tratadista de derecho penitenciario». Anuario de Historia del Derecho Español, 2005, pp. 755-802.

-Rico de Estasen, José. «Cerdán de Tallada. Un hombre sensible del siglo XVI». Anales del Centro de Cultura Valenciana, segunda época, año XVII, n.º 38, 1956, pp. 207-220.