El Lugar de los Cristianos

Los primeros cristianos

La Mislata actual forma un espacio urbano continuo en el que resulta difícil reconocer sus antiguos límites. Durante la Edad Media, sin embargo, la población estuvo organizada alrededor de dos núcleos diferenciados: la Morería, donde permaneció la comunidad musulmana después de la conquista cristiana, y la denominada Calle o Lugar de los Cristianos.

Este segundo núcleo se desarrolló principalmente alrededor del Camino Real, la calle Mayor y el espacio que con el tiempo ocuparían la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles y la actual plaza de la Constitución. Su aparición no fue inmediata ni respondió a un único proyecto urbanístico. Fue el resultado de un proceso prolongado de reparto de tierras, instalación de pobladores cristianos, creación de nuevos señoríos y consolidación de instituciones religiosas y comunitarias.

Durante siglos, ambas partes estuvieron sometidas a jurisdicciones y propietarios diferentes. Aunque se encontraban muy próximas y sus habitantes mantenían constantes relaciones económicas, cada una conservó una identidad jurídica, religiosa y social propia.

Tras la conquista de 1238:

La conquista de Valencia por Jaime I en 1238 transformó profundamente el territorio de Mislata. Las tierras, viviendas y explotaciones agrícolas pertenecientes a sus antiguos habitantes comenzaron a repartirse entre caballeros, religiosos y participantes en la campaña.

La primera donación documentada de tierras en la alquería de Maçlata está fechada el 7 de marzo de 1238. A ella siguieron otros otorgamientos de casas, huertos, campos y molinos. Estos registros quedaron recogidos en el Llibre del Repartiment, conservado en el Archivo de la Corona de Aragón y actualmente accesible a través del Ministerio de Cultura.

La distribución de propiedades no significó que la población musulmana desapareciera de Mislata. Muchas familias permanecieron en el territorio como mudéjares, es decir, como musulmanes sometidos al nuevo poder cristiano. Conservaron su mezquita, su aljama y determinadas costumbres, aunque quedaron sujetas al régimen señorial y a una fiscalidad específica.

Al mismo tiempo comenzaron a instalarse propietarios, colonos y arrendatarios cristianos. Sus viviendas fueron apareciendo junto a las antiguas vías de comunicación y alrededor de las propiedades repartidas. De esa transformación gradual surgió el Lugar de los Cristianos.

No puede establecerse un año concreto para su fundación. Más que un barrio levantado de una sola vez, fue un asentamiento que creció durante varias generaciones.

La primera noticia de una Mislata cristiana:

La diferenciación entre las dos partes aparece claramente en la documentación del siglo XIV.

En 1334, Berenguer de Codinats figura como señor de la parte cristiana de Mislata. En 1358, Antic de Codinats adquirió la denominada «mitad cristiana» del lugar, que pasó después a su hermano Berenguer. Estas menciones demuestran que, aproximadamente un siglo después de la conquista, la división ya se encontraba plenamente consolidada.

Por otro lado, la Morería permaneció vinculada a los Boïl y, posteriormente, a los Ximénez de Urrea. En 1424, Alfonso V concedió a Pere d'Urrea la jurisdicción sobre la Morería de Mislata, privilegio que fue confirmado nuevamente en 1455.

Por tanto, no se trataba únicamente de dos barrios habitados por comunidades religiosas diferentes. Eran también dos señoríos, con propietarios, rentas y derechos jurisdiccionales que no siempre coincidían.

La cronología de estas posesiones está recogida en el repertorio de Señoríos Históricos Valencianos de la Universitat de Valencia.

¿Dónde se encontraba el Lugar de los Cristianos?

El núcleo cristiano se extendía principalmente alrededor de la actual calle Mayor, la plaza de la Constitución y las calles que partían de ellas.

Su posición estaba condicionada por el antiguo Camino Real de Quart, una de las principales vías de entrada a Valencia desde el interior. El camino atravesaba Mislata de este a oeste y convirtió el lugar en un punto de paso habitual para carros, caballerías, comerciantes, labradores y viajeros.

La calle Mayor actuaba como su eje principal. Por el este conducía hacia la Cruz Cubierta y la ciudad de Valencia; por el oeste continuaba hacia Quart y las poblaciones del interior. A ambos lados fueron levantándose viviendas, corrales, talleres, almacenes y establecimientos relacionados con el tránsito.

Desde este eje se abrían diferentes ramales:

-La actual calle de Nuestra Señora de los Ángeles continuaba hacia la plaza del Mediodía y las tierras de l'Almassil. La tradición toponímica la recuerda como carrer del Rei, carrer de Dalt, carrer dels Cristians de Dalt o calle de la Pilota. En su cruce con la calle de los Pinos existió una cruz formada por una base de piedra y una cruz de hierro. Además de señalar el punto en el que terminaba el caserío y comenzaban las huertas de l'Almassil, el lugar poseía una importante función funeraria. Allí se despedía el duelo o acompañamiento del luto y, desde ese punto, el cortejo fúnebre emprendía el camino hacia el cementerio.

-La actual calle del Cristo de la Fe, conocida durante una etapa como José Pomer, formaba el camino inferior o dels Cristians de Baix. Desde allí se accedía a las tierras de Els Franchs, el río y la Partida del Quint.

-El Porche permitía la comunicación con la Morería y acabó convirtiéndose en uno de los pasos más característicos del casco antiguo.

-Otros caminos conducían hacia los campos, las acequias, los molinos y las diferentes partidas agrícolas del término.

Estos nombres proceden en buena medida de la documentación local y de la memoria oral. No todos se utilizaron al mismo tiempo, pues las calles cambiaron de nombre y de trazado a lo largo de los siglos.

El Porche: la unión entre los dos núcleos

El Porche constituye uno de los principales testimonios de la antigua relación entre la parte cristiana y la Morería. Su posición permitía pasar desde la calle Mayor hasta la plaza de la Morería, atravesando un estrecho pasadizo sobre el que se construyeron viviendas.

No puede asegurarse que su configuración actual corresponda exactamente a la del siglo XIII. El edificio fue reformado y reconstruido en diferentes momentos, pero su emplazamiento conserva la función histórica de enlace entre los dos núcleos.

A través de este paso circulaban vecinos, carros, animales y mercancías. Los pilones de piedra colocados en su entrada evitaban que las ruedas de los carros golpearan las esquinas y dañaran los muros.

El Porche no solo separaba espacios, también los comunicaba. Cristianos y musulmanes acudían a los mismos caminos, utilizaban las acequias, trabajaban tierras próximas y participaban en intercambios económicos. La división jurídica y religiosa no implicaba un aislamiento absoluto.

Las primeras viviendas cristianas:

Las casas del Lugar de los Cristianos se adaptaban a las necesidades de una sociedad eminentemente agrícola. Muchas ocupaban parcelas estrechas y profundas, con la fachada orientada hacia la calle y un corral posterior.

Los materiales más utilizados eran la tierra apisonada, la mampostería, el ladrillo, la madera y los morteros de cal. Los muros gruesos proporcionaban estabilidad y aislamiento, mientras que los huecos exteriores eran pequeños para proteger la vivienda del frío, el calor y los posibles robos.

La planta baja solía concentrar la vida doméstica y las actividades de trabajo. Podía incluir la entrada del carro, la cocina, alguna estancia para guardar herramientas y un pequeño establo. En la parte posterior se encontraban el patio, el corral, las cuadras o los cobertizos.

La planta superior, cuando existía, se utilizaba como dormitorio, granero o cambra, donde se almacenaban cosechas, aperos y productos destinados al consumo familiar.

No todas las viviendas disponían de horno, molino o almazara propios. Los molinos y hornos eran instalaciones de gran valor económico que frecuentemente pertenecían al señor. Los vecinos estaban obligados a utilizarlos y a pagar los derechos correspondientes. Ya en 1307, Jaime II autorizó a Pere Boïl a construir molinos y hornos en Mislata, y en 1424 los Urrea obtuvieron derechos sobre hornos, carnicerías, molinos, tiendas y otros servicios comunes.

Las casas más importantes sí podían incluir bodegas, lagares, almacenes o dependencias relacionadas con la transformación de productos agrícolas.

Un patrimonio difícil de datar

Durante el derribo de antiguas viviendas han aparecido arcos, aljibes, ladrillos de gran tamaño y gruesos muros de tapia. Estos elementos demuestran la antigüedad y las numerosas transformaciones del casco histórico, pero no siempre permiten fechar una construcción con precisión.

Una casa podía conservar un muro medieval y, al mismo tiempo, presentar una fachada del siglo XIX, una cubierta del XVIII y divisiones interiores realizadas durante el XX. Los materiales se reutilizaban constantemente, especialmente los ladrillos, sillares y vigas de madera.

La tradición local sostiene que algunos ladrillos aparecidos en las casas procedían de antiguas construcciones como la Cruz Cubierta. Sin embargo, sin un estudio arqueológico o documental no es posible demostrar su procedencia exacta.

El nacimiento de la parroquia de Mislata:

Durante los primeros siglos posteriores a la conquista, los cristianos de Mislata dependieron eclesiásticamente de la parroquia de San Nicolás de Valencia. La falta de cementerio propio obligaba a trasladar allí a los difuntos, con las dificultades que ello suponía.

La situación comenzó a cambiar en 1474. Elionor Romeu, vinculada al señorío de la parte cristiana, atendió la petición de los vecinos y cedió un terreno para fundar el primer cementerio cristiano de Mislata.

El acta fue firmada el 29 de septiembre de 1474, festividad de San Miguel Arcángel, ante el notario Guillem Exernit. Sus protocolos se conservan en el Archivo del Real Colegio-Seminario del Corpus Christi de València.

El cementerio se situó aproximadamente entre la actual Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles y la plaza del 9 d'Octubre. A su lado se estableció el primer templo cristiano de Mislata.

En 1535, la iglesia consiguió independizarse de San Nicolás y se constituyó una parroquia propia. Aquel reconocimiento convirtió definitivamente el entorno de la actual plaza de la Constitución en el centro religioso del núcleo cristiano.

El templo primitivo fue sustituido a partir de 1704 por la actual iglesia barroca de Nuestra Señora de los Ángeles. Su construcción modificó profundamente el aspecto de la antigua plaza.

Por tanto, no debe imaginarse que la actual plaza de la Constitución ya era el centro de la vida cristiana desde 1238. Su importancia se consolidó progresivamente, sobre todo a partir de la creación del cementerio, la parroquia y el nuevo templo.

El día a día en la Calle de los Cristianos:

La actual plaza de la Constitución fue conocida durante siglos como plaza Mayor o plaza de la Iglesia. Allí se concentraron la actividad religiosa, las celebraciones, los mercados ocasionales y buena parte de la vida comunitaria.

Las campanas regulaban los horarios, anunciaban fiestas, funerales, incendios y situaciones de peligro. En los alrededores se establecieron tabernas, pequeños comercios, talleres artesanales y viviendas de familias acomodadas.

La vida diaria comenzaba muy temprano. Los labradores salían hacia las partidas de l'Almassil, Els Horts, Els Franchs o el Quint. Otros vecinos trabajaban como jornaleros, molineros, carreteros, herreros, carpinteros, horneros, tenderos o criados.

Los carros atravesaban la calle Mayor cargados de trigo, cáñamo, hortalizas, madera, pieles o animales. Las posadas y tabernas atendían a los viajeros del Camino Real, mientras que los hornos y molinos constituían puntos esenciales de la economía local.

El Lugar de los Cristianos no fue exclusivamente residencial. Era al mismo tiempo un espacio agrícola, comercial, religioso y de tránsito.

Los señores del Lugar de los Cristianos:

La historia del núcleo cristiano estuvo ligada a familias como los Boïl, los Codinats, los Aguiló y los Ximénez de Urrea.

Los Codinats aparecen claramente asociados a la parte cristiana durante el siglo XIV. En 1497, Beatriu Aguiló de Codinats y su hijo Lluís vendieron esta parte a Miquel Ximénez de Urrea, conde de Aranda. Otra escritura de 1506 documenta nuevamente la venta de la mitad cristiana por 42.600 sueldos.

La adquisición fue un paso importante hacia la concentración de los dos señoríos en manos de los Urrea, pero no supuso una unificación jurídica inmediata. Documentos posteriores continuaron hablando de mitades y de distintos derechos de propiedad sobre Mislata.

Tras la expulsión de los moriscos en 1609, la antigua Morería quedó parcialmente despoblada. En 1611, Antonio Ximénez de Urrea otorgó una carta de población a la Vilanova de Mislata para instalar nuevos pobladores cristianos.

A partir de entonces se inició una nueva etapa. La antigua distinción entre cristianos viejos y la comunidad morisca perdió su razón de ser, pero las diferencias señoriales y patrimoniales continuaron apareciendo en la documentación.

Con el tiempo acabó consolidándose la denominación de Baronía de Mislata y Morería, recuerdo de los dos espacios históricos que habían formado la población.

La transformación del antiguo barrio:

Entre los siglos XVIII y XX, el Lugar de los Cristianos fue perdiendo progresivamente su fisonomía rural. Las viviendas se dividieron, ampliaron o sustituyeron por nuevos edificios. Los corrales se convirtieron en talleres, almacenes y comercios, mientras que las calles fueron adaptándose al tránsito moderno.

La desaparición de la Casa Gran, el Caserón, el Emparrado y numerosas viviendas tradicionales alteró profundamente el paisaje urbano. En muchos casos solo permanecen fotografías, testimonios vecinales y planos antiguos.

Aun así, el antiguo núcleo continúa siendo reconocible. El recorrido de la calle Mayor, el Porche, la plaza de la Constitución, el eje de la calle de los Ángeles y las salidas hacia el Cristo de la Fe conservan la orientación básica de la población histórica.

También permanecen la iglesia barroca, algunos escudos, fragmentos constructivos y determinadas alineaciones de fachadas que recuerdan la antigua escala del pueblo.

La memoria del Lugar de los Cristianos:

El Lugar de los Cristianos fue una pieza fundamental en la formación de Mislata. Su desarrollo junto al Camino Real creó un nuevo eje urbano, mientras que la fundación del cementerio y de la parroquia trasladó progresivamente el centro religioso hacia la actual plaza de la Constitución.

Su historia no puede separarse de la Morería. Los dos núcleos estuvieron vinculados por el Porche, por las acequias, por los caminos y por una economía agrícola común. Sin embargo, vivieron bajo condiciones jurídicas diferentes y estuvieron sometidos a señores que no siempre fueron los mismos.

Recorrer hoy la calle Mayor, atravesar el Porche o entrar en la plaza de la Constitución permite seguir las líneas esenciales de aquella Mislata medieval. Aunque muchos de sus edificios hayan desaparecido, el trazado urbano conserva la memoria de un pueblo dividido entre dos jurisdicciones, dos comunidades religiosas y dos formas de organización que, con el paso de los siglos, acabaron dando origen a una sola ciudad.


Fuentes:

-Archivo de la Corona de Aragón. Llibre del Repartiment de València, 1237-1252. Registros de la Real Cancillería.

-Archivo del Real Colegio-Seminario del Corpus Christi de València. Protocolos del notario Guillem Exernit, acta de fundación del cementerio cristiano de Mislata, 29 de septiembre de 1474.

-Cabanes Pecourt, María Desamparados, y Ramón Ferrer Navarro. Llibre del Repartiment del Regne de Valencia.

-Escrivà Tomàs, Josep, y Santos Ramírez Martínez. Inici a la història de Mislata.

-Escrivà Tomàs, Josep. L'onomàstica i Mislata.

-Mañas Borrás, Luis. La Mislata de otros tiempos.

-Ramírez Martínez, Santos. Del Manzil a la Morería: historia de la Mislata musulmana, 711-1525

-Ramírez Martínez, Santos. Los moriscos de la Vilanova de Mislata, 1525-1609.

-Universitat de València. Señoríos Históricos Valencianos: Mislata. Repertorio documental.