La Purísima

La Purísima forma parte de las devociones históricas de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles. Su culto está documentado antes de la Guerra Civil y estuvo sostenido principalmente por las Hijas de María y por las jóvenes que cada año ejercían como clavariesas.

La imagen que actualmente se conserva en la parroquia fue realizada en 1939 por el escultor valenciano Carmelo Vicent Suria. Fue la primera talla repuesta después de la destrucción de 1936 y constituye uno de los testimonios más importantes de la reconstrucción religiosa y artística emprendida por los vecinos de Mislata durante la inmediata posguerra.

La Purísima y la Inmaculada Concepción:

La Purísima es la denominación popular con la que tradicionalmente se conoce en tierras valencianas a la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Esta advocación no se refiere a la concepción virginal de Jesús, sino a la creencia de que María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su existencia.

Aunque la devoción era muy anterior, fue definida como dogma por el papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 mediante la constitución apostólica Ineffabilis Deus. Su solemnidad se celebra precisamente el 8 de diciembre, fecha alrededor de la cual se organizaron también las fiestas de la Purísima en Mislata.

La antigua devoción:

No se conoce el momento exacto en que comenzó en Mislata la devoción a la Purísima. La desaparición del antiguo archivo parroquial y la destrucción de imágenes, retablos y documentos en 1936 impiden reconstruir de manera completa sus primeros siglos de historia.

Sin embargo, las noticias conservadas demuestran que no se trataba de una devoción reciente. La descripción de la iglesia parroquial realizada por José Martínez Aloy entre finales del siglo XIX y comienzos del XX menciona una capilla dedicada expresamente a la Purísima. En el templo existían entonces otras capillas destinadas a la Virgen de Belén, San Miguel Arcángel, San Antonio de Padua, la Virgen del Rosario, la Virgen de los Dolores, el Cristo de la Fe y San Vicente Ferrer.

La existencia de una capilla propia demuestra que la Purísima había alcanzado cierta estabilidad dentro de la vida religiosa de la población. No permite fechar el origen de su culto, pero sí confirma que la advocación contaba con un espacio diferenciado en el templo antes de finalizar el siglo XIX.

Otra referencia importante aparece en el Nomenclator geográfico-eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia, publicado por José Sanchis y Sivera en 1922. Al describir las celebraciones religiosas de Mislata, el autor recuerda que el pueblo festejaba al Cristo de la Fe, a Nuestra Señora de los Ángeles, a los Dolores Gloriosos de Nuestra Señora y a la Purísima «en sus días».

La redacción del pasaje podía dejar alguna duda sobre si se refería a una celebración separada de la Purísima. Sin embargo, una estampa fechada dos años después confirma definitivamente que la fiesta se celebraba de manera independiente el 8 de diciembre.

La fiesta de las Hijas de María de 1924:

Uno de los documentos más valiosos para reconstruir esta devoción es una estampa editada como recuerdo de la fiesta celebrada en 1924. En su reverso puede leerse:

«Recuerdo de la solemne fiesta de las Hijas de María celebrada en Mislata el día 8 de diciembre del año 1924».

La inscripción confirma con precisión tanto la fecha como la entidad responsable de la celebración. La fiesta tenía lugar el 8 de diciembre y era organizada por las Hijas de María, una asociación femenina vinculada al culto mariano y a la formación religiosa de las jóvenes de la parroquia.

El mismo documento identifica a las cinco clavariesas de aquel ejercicio: Conchita Ramos, Antonia Bellber, Isabel Pelechá, Carmencita Esteve y Teresita Pérez.

La utilización conjunta de las denominaciones Hijas de María y clavariesas permite conocer algo de la organización de la fiesta. Las Hijas de María constituirían probablemente la asociación religiosa estable, mientras que las clavariesas serían las jóvenes encargadas de representar, preparar y sufragar la celebración de aquel año. Esta interpretación resulta verosímil, aunque todavía no se han localizado los estatutos o libros de actas que permitan conocer su funcionamiento exacto.

La estampa fue impresa por el establecimiento Sucesor de José Ferrandis, situado en la calle Zaragoza, número 9, de Valencia. Su carácter conmemorativo indica que debió distribuirse entre las asociadas, las familias y los participantes en la fiesta.

La antigua imagen de la Purísima:

El anverso de la estampa de 1924 conserva la primera fotografía localizada hasta el momento de la antigua Purísima de Mislata. Gracias a ella conocemos el aspecto de la imagen que presidió la capilla antes de la Guerra Civil.

La Virgen aparecía de pie, con las manos recogidas sobre el pecho y la mirada ligeramente elevada. La figura estaba rodeada por una gran ráfaga de rayos que llenaba prácticamente toda la hornacina. Sobre la cabeza llevaba corona y un halo o círculo de estrellas, elementos característicos de la iconografía de la Inmaculada Concepción.

La imagen se alzaba sobre una peana de nubes y motivos angélicos. Para la fotografía se había dispuesto una abundante ornamentación floral, acompañada por numerosos cirios y candelabros. El conjunto componía un altar de considerable solemnidad, preparado probablemente para la fiesta del 8 de diciembre de 1924.

La calidad de la fotografía no permite conocer sus colores, dimensiones, materiales o estado de conservación. La disposición de los ropajes y la composición general recuerdan los modelos barrocos y tardobarrocos de la Inmaculada, pero esta apreciación solamente puede considerarse una hipótesis estilística.

No se conoce el nombre de su escultor, el taller del que procedía ni el momento exacto de su llegada a la parroquia. La existencia de una capilla propia a finales del siglo XIX y la documentación de su fiesta en 1922 y 1924 demuestran, no obstante, que la imagen estaba plenamente integrada en la vida religiosa de Mislata.

La fotografía resulta especialmente importante porque permite distinguir claramente la talla desaparecida de la imagen realizada en 1939. Aunque ambas comparten los elementos esenciales de la iconografía inmaculista, no son reproducciones idénticas.

La desaparición de la antigua imagen:

La imagen fotografiada en 1924 desapareció durante los sucesos de julio de 1936, cuando la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles fue asaltada y buena parte de su patrimonio religioso resultó destruido.

Junto a la Purísima desaparecieron las antiguas imágenes de Nuestra Señora de los Ángeles, el Cristo de la Fe, la Virgen de los Dolores, San Miguel Arcángel, la Virgen de Belén, San Vicente Ferrer y otras advocaciones veneradas por los mislateros. También se perdieron retablos, altares, ornamentos, objetos litúrgicos y la mayor parte del archivo parroquial.

La pérdida de la Purísima no supuso únicamente la desaparición de una obra artística. También interrumpió la continuidad material de una devoción relacionada con numerosas jóvenes y familias de la población. La estampa de 1924 constituye, por tanto, el principal testimonio gráfico localizado de aquella imagen.

La distribución de las capillas cambió durante la reconstrucción posterior. Antes de 1936, las noticias históricas distinguen claramente una capilla de la Virgen de Belén y otra dedicada a la Purísima. En la organización actual del templo, la imagen de 1939 ocupa el espacio tradicionalmente identificado como la antigua capilla de la Virgen de Belén. Su emplazamiento actual no debe confundirse, por tanto, con el que tuvo la primitiva Purísima pues originalmente se encontraba en lugar de la actual Capilla de la Virgen de los Desamparados.

La recuperación tras la guerra:

Terminada la guerra, la parroquia tuvo que reconstruir tanto el edificio como el conjunto de imágenes y objetos necesarios para el culto. Fue una tarea especialmente difícil por la pobreza, el racionamiento y las grandes limitaciones económicas de aquellos años.

Dentro de ese proceso, la primera imagen que se repuso fue la Inmaculada Concepción. La nueva Purísima fue tallada en 1939 por Carmelo Vicent Suria, apenas iniciada la reorganización de la vida parroquial.

Este dato concede a la talla un valor histórico excepcional. No fue una imagen más dentro del amplio proceso de reposición desarrollado durante los años cuarenta, sino uno de los primeros signos visibles de recuperación del patrimonio devocional perdido. Su llegada precedió a las nuevas imágenes de Nuestra Señora de los Ángeles, el Cristo de la Fe, San Vicente Ferrer, el Cristo Yacente, el Resucitado y otras obras incorporadas paulatinamente al templo.

No se ha localizado todavía el contrato de ejecución, el coste de la talla, la fecha exacta de su bendición ni el programa de los actos organizados para recibirla. La principal prueba documental permanece unida a la propia escultura: una pequeña placa metálica colocada en su parte posterior.

Carmelo Vicent Suria:

Carmelo Vicent Suria nació en Carpesa el 13 de noviembre de 1890 y falleció en Valencia el 10 de noviembre de 1957. Fue escultor, imaginero, dibujante, artista fallero y profesor de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos.

Su obra combinó la sobriedad de la tradición realista castellana con el equilibrio y la serenidad del clasicismo mediterráneo. Antes de la Guerra Civil ya había realizado numerosos trabajos escultóricos, pero fue durante la posguerra cuando su taller recibió una gran cantidad de encargos destinados a reemplazar las imágenes destruidas.

Entre sus obras más conocidas se encuentran las figuras de la Justicia y la Prudencia realizadas en 1929 para las torres de la fachada del Ayuntamiento de Valencia. También fue autor de numerosas imágenes religiosas para iglesias y cofradías valencianas y obtuvo importantes reconocimientos en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes.

Felipe María Garín Ortiz de Taranco lo definió como un gran escultor de toda clase de talla, un imaginero muy consciente de la seriedad del género y uno de los escultores valencianos más vinculados a la tradición española.

La Purísima de Mislata pertenece al comienzo de aquella etapa de reconstrucción de la imaginería religiosa valenciana. Fue realizada antes de la gran producción de los años cuarenta, circunstancia que aumenta su interés dentro de la trayectoria del escultor.

La actual imagen de la Purísima:

La Purísima de Mislata responde a la iconografía tradicional de la Inmaculada Concepción. La Virgen aparece de pie y en actitud recogida, con las manos cruzadas sobre el pecho. El rostro, juvenil y sereno, se inclina ligeramente hacia lo alto, mientras la larga cabellera cae sobre los hombros.

La composición presenta un acusado movimiento ascensional. La figura se eleva sobre una agrupación de nubes y ángeles infantiles, mientras una gran ráfaga de rayos enmarca su silueta y acentúa la impresión de aparición celestial. La corona refuerza la dignidad de la imagen sin restar protagonismo a la expresión contenida del rostro.

El tratamiento de los pliegues, la delicadeza de las facciones y el equilibrio general de la composición se corresponden con el lenguaje de Carmelo Vicent. Frente a una expresión excesivamente dramática, el escultor eligió una representación serena y de formas clásicas, adecuada a la pureza y juventud que simboliza esta advocación.

No se ha localizado una ficha técnica original que precise sus dimensiones, el material empleado o las características primitivas de la policromía. Estos datos deberán quedar pendientes hasta que pueda consultarse un expediente de encargo o un informe técnico completo de su restauración.

La placa de las clavariesas:

En la parte posterior de la escultura se conserva una pequeña placa metálica. En ella figuran el nombre de Carmelo Vicent Suria, el año 1939 y los nombres de las clavariesas de la Purísima relacionadas con la adquisición de la imagen.

La presencia de estos nombres constituye uno de los testimonios más importantes de la pieza. Según Francisco López Porcal, aquellas clavariesas hicieron posible la reposición de la Purísima o, al menos, mediaron decisivamente en ella. Mientras no aparezcan las cuentas, recibos o actas correspondientes, no puede asegurarse si sufragaron íntegramente la obra, organizaron una colecta o actuaron como representantes de la devoción.

En cualquier caso, la placa demuestra que en 1939 existía nuevamente en Mislata una organización femenina vinculada a la Purísima y que tuvo una participación directa en la recuperación del patrimonio parroquial.

La estampa de 1924 y la placa de 1939 permiten observar una continuidad especialmente significativa. En el primer documento aparecen las Hijas de María y sus cinco clavariesas organizando la fiesta de la antigua imagen. Quince años después, otras clavariesas quedaron asociadas a la adquisición de la nueva talla.

No puede asegurarse que se tratara exactamente de la misma organización, pero ambos testimonios demuestran el protagonismo mantenido por las mujeres de la parroquia en la conservación y recuperación de esta devoción.

La restauración de 2014:

La imagen fue restaurada en 2014 por la empresa Art i Restauració Xavier Ferragut S. L. La intervención permitió recuperar su presencia artística y facilitó el estudio de la placa metálica conservada en el reverso.

No se ha encontrado un informe público que detalle los trabajos efectuados, por lo que no sería prudente atribuir a la restauración operaciones concretas de limpieza, consolidación o reintegración cromática. Sí consta con seguridad la autoría del taller restaurador, el año de la intervención y la importancia que esta tuvo para documentar la historia de la pieza.

La restauración puso de relieve que la escultura no solo debía valorarse como objeto de culto. También era un documento material de 1939, capaz de conservar el nombre de su autor y la memoria de las mujeres que promovieron su llegada a Mislata.

Las fiestas de la Purísima:

La referencia de Sanchis y Sivera demuestra que la Purísima tenía una celebración reconocida antes de 1922. La estampa de 1924 confirma que la fiesta solemne tenía lugar el 8 de diciembre y que estaba organizada por las Hijas de María y sus clavariesas.

La placa de la nueva imagen demuestra que las clavariesas volvieron a intervenir en 1939. Sin embargo, todavía no se ha localizado una colección continuada de programas que permita reconstruir cómo evolucionaron los festejos durante la segunda mitad del siglo XX.

Es probable que la celebración incluyera misa solemne, procesión, música, volteo de campanas y pólvora, siguiendo el modelo habitual de las fiestas religiosas valencianas. No obstante, estos actos no deben atribuirse de manera concreta a la Purísima de Mislata hasta que aparezcan los correspondientes programas, fotografías o testimonios.

Las informaciones turísticas publicadas por la Diputación de Valencia y por Turisme Horta Sud todavía incluyen las fiestas de la Purísima entre las celebraciones de Mislata durante el mes de diciembre. Sin embargo, no explican sus actos ni indican qué entidad se encarga actualmente de organizarlas.

La relación municipal de asociaciones festivas publicada a partir de 2021 no incluye ninguna agrupación denominada Clavariesas de la Purísima. Esta ausencia no demuestra por sí sola que el culto o la celebración hayan desaparecido, pues podían mantenerse dentro del ámbito estrictamente parroquial sin constituir una asociación civil. Sí parece indicar que la fiesta perdió la presencia pública e institucional que había tenido en otros tiempos.

Devoción y memoria:

La historia de la Purísima de Mislata está marcada por la continuidad, la destrucción y la recuperación.

La antigua imagen tuvo una capilla propia, fue venerada por las Hijas de María y recibió una fiesta solemne organizada por sus clavariesas. La estampa de 1924 conserva tanto su aspecto como los nombres de cinco de las jóvenes encargadas de mantener aquella celebración.

La desaparición de la talla en 1936 interrumpió su continuidad material, pero no acabó con la devoción. En 1939, cuando la parroquia apenas comenzaba a recuperarse, una nueva generación de clavariesas participó en la adquisición de la actual imagen de Carmelo Vicent Suria.

La Purísima que hoy se conserva en la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles es, por tanto, mucho más que una escultura de posguerra. Es la heredera de una devoción anterior, el primer testimonio artístico de la reconstrucción del templo y un recuerdo permanente del trabajo de las mujeres que mantuvieron viva su fiesta.

Fuentes:

-Martínez Aloy, José, «Mislata», en Geografía General del Reino de Valencia, volumen dedicado a la provincia de Valencia, Barcelona, establecimiento editorial Alberto Martín, comienzos del siglo XX: descripción de las antiguas capillas de la iglesia parroquial.

-Sanchis y Sivera, José, Nomenclator geográfico-eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia, Valencia, Tipografía Moderna, 1922, pp. 295-296: referencia a las celebraciones religiosas dedicadas a los Dolores Gloriosos de Nuestra Señora y a la Purísima.

-Estampa conmemorativa de la solemne fiesta de las Hijas de María celebrada en Mislata el 8 de diciembre de 1924. Contiene una fotografía de la antigua Purísima y los nombres de las clavariesas Conchita Ramos, Antonia Bellber, Isabel Pelechá, Carmencita Esteve y Teresita Pérez. Impresa por Sucesor de José Ferrandis, calle Zaragoza, 9, Valencia.

-López Porcal, Francisco, «La imaginería religiosa de posguerra en Mislata: resurgir después de morir», Festes Patronals Vila de Mislata 2015: autoría y fecha de la imagen actual, participación de las clavariesas y restauración de 2014.

-Archivo parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles de Mislata: anotaciones sobre la reconstrucción del templo y la reposición de las imágenes después de 1939.

-«La imaginería de la parroquia», blog oficial de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles de Mislata.

-Tormos Capilla, Juan Bautista, Art Sacre Imatges, 2011: investigación sobre los talleres y la imaginería religiosa valenciana de posguerra.

-Garín Ortiz de Taranco, Felipe María, Historia del Arte de Valencia, Valencia, 1978, p. 380: valoración artística de Carmelo Vicent Suria.

-Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, «Carmelo Vicent Suria»: biografía y valoración artística del escultor.

-Pío IX, constitución apostólica Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854.