
La Mislata romana
Agua y territorio
Hablar de la Mislata romana exige hacerlo con cautela. No se conoce en el actual casco urbano un gran yacimiento comparable a los de Valentia, Saguntum o Edeta, ni se ha excavado una villa romana que permita reconstruir con precisión cómo era este lugar hace dos mil años. Sin embargo, varios hallazgos aislados, antiguas noticias arqueológicas y, sobre todo, la proximidad de importantes conducciones hidráulicas romanas revelan que el territorio de Mislata formó parte de un paisaje intensamente transformado en época romana.
Su situación, junto al río Turia y a escasa distancia de Valentia, convertía este espacio en un punto estratégico entre la ciudad y su territorio agrícola occidental. El agua, que marcaría toda la historia posterior de Mislata, ya era entonces un recurso esencial.
Un territorio vinculado a Valentia:
La ciudad de Valentia fue fundada por Roma en el año 138 a. C. y, con el tiempo, organizó a su alrededor un amplio territorio rural. En ese espacio se construyeron caminos, explotaciones agrícolas, canales de drenaje y conducciones destinadas a asegurar el agua necesaria para cultivar, abastecer asentamientos y mantener activa la economía de la colonia.
Mislata se encontraba dentro de ese entorno inmediato. No debe imaginarse como una ciudad romana independiente, sino como parte de un territorio agrícola y fluvial ligado a Valentia. La cercanía del Turia, la fertilidad de las tierras y la suave pendiente hacia la ciudad favorecían el aprovechamiento agrario y la construcción de infraestructuras hidráulicas.
Los estudios arqueológicos actuales sitúan en el Pla de Quart una concentración de asentamientos rurales romanos y una red de canales relacionada con su explotación. La cronología propuesta para esta red se sitúa, de manera aproximada, entre época flavia y antonina, es decir, entre la segunda mitad del siglo I y el siglo II d. C.
Las monedas de la Alquería Alta:
La existencia de actividad romana en el entorno de Mislata se apoya también en algunos hallazgos monetarios recogidos por la historiografía local. En la zona de la Alquería Alta, cerca de la antigua Cárcel Modelo, apareció una moneda hispanorromana de Celsa, acuñada en época de Augusto. En la actual calle del Obispo Irurita se documentaron, además, otras monedas imperiales, una de ellas atribuida al reinado de Adriano.
Estos hallazgos son valiosos porque confirman la circulación de personas en el entorno. Pero conviene no extraer conclusiones excesivas: una moneda aislada no prueba por sí sola la existencia de una villa, un puesto militar o un núcleo de población estable. Puede haber llegado al lugar por comercio, desplazamientos, pérdidas accidentales o reutilizaciones posteriores.
Aun así, la elección de la Alquería Alta como lugar de interés no resulta extraña. Su posición ligeramente elevada, próxima al río y al acceso occidental de Valencia, ofrecía visibilidad sobre el territorio y facilitaba el control de caminos y corrientes de agua. La arqueología todavía no permite afirmar qué hubo exactamente allí, pero el enclave merece ser considerado dentro del paisaje romano de la comarca.
¿Un acueducto bajo Mislata?:
Desde finales del siglo XIX, varios investigadores relacionaron Mislata con un posible trazado de acueducto romano. Autores como Augusto Danvila, José Martínez Aloy, Nicolau Primitiu y Rafael Valls David recogieron noticias sobre canales, túneles, pozos y estructuras de obra en los barrancos de Riba-roja y Vilamarxant, en Manises, Quart y las proximidades de Valencia.
No se trata únicamente de una reconstrucción teórica. A comienzos del siglo XX todavía podían verse restos materiales del acueducto en diferentes puntos del recorrido. Uno de los testimonios más importantes fue el del ingeniero Rafael Valls David, quien recorrió y describió la conducción en su obra Pallantia, vulgo Valencia la Vieja, publicada en 1902.
Según Valls David, después de perderse parcialmente entre Quart y Mislata, el acueducto reaparecía al llegar la acequia de Mislata al Molí de Cabot. En aquel lugar pudo observar una parte suficientemente conservada como para identificarla como la misma conducción que había seguido desde Riba-roja, Manises y Quart.
El investigador señalaba expresamente:
«no restos del acueducto, sino el acueducto completo vuelve a aparecer al llegar la acequia de Mislata al Molino de Cabot».
Valls David explicó que uno de los cajeros de la acequia de la Vara de Quart estaba formado por la antigua obra hidráulica. Desde el Molí de Cabot, la conducción continuaba por la ladera de la acequia, pasaba detrás del Depósito de Aguas Potables de Mislata y atravesaba el canal construido para abastecer Valencia.
En uno de esos puntos pudo examinar la estructura y realizar un croquis. La conducción presentaba aproximadamente 60 centímetros de altura, otros 60 de anchura interior y unos muros de 43 centímetros de espesor. La precisión de estas medidas demuestra que no se limitó a recoger una tradición oral, sino que observó directamente los restos.
El trazado proseguía por el camino hondo frente a la Cárcel Modelo, donde eran visibles sus potentes cimentaciones. Más adelante continuaba por el Huerto de la Anella y se apoyaba sobre uno de los márgenes de la acequia de Favara. En esta última zona, la construcción de la propia acequia había destruido parte de la obra antigua, aunque todavía quedaba un tramo considerable.
Las observaciones de Valls David fueron incorporadas posteriormente a la historiografía arqueológica. Ignacio Hortelano Uceda las recoge en su estudio sobre la red de acueductos de la Valentia romana, reconociendo la importancia de estas noticias para reconstruir el recorrido de las conducciones hidráulicas al oeste de la ciudad.
Del Molí de Cabot a la Cárcel Modelo:
El Molí de Cabot era un punto especialmente significativo dentro de este recorrido. Se encontraba al sur del término, y durante siglos estuvo vinculado a la acequia de Mislata. Desde allí partían diferentes brazos que distribuían el agua por las huertas de Mislata y Xirivella.
La presencia de restos del acueducto en este lugar indica que las infraestructuras hidráulicas posteriores pudieron aprovechar, modificar o superponerse a construcciones antiguas. Este fenómeno fue habitual: cuando una conducción anterior seguía una pendiente adecuada, resultaba más práctico conservar su recorrido que abrir un canal completamente nuevo.
No puede afirmarse que toda la acequia medieval de Mislata sea una obra romana, pues su sistema histórico de distribución responde fundamentalmente a la organización andalusí y a las transformaciones posteriores. Sin embargo, en el Molí de Cabot sí existió una superposición física entre la acequia y una conducción más antigua identificada como romana.
El acueducto continuaba después hacia el entorno de la Alquería Alta y el Depósito de Aguas. En 1932, Nicolau Primitiu documentó nuevos restos frente a la Cárcel Modelo, confirmando la presencia de una conducción romana en este corredor occidental de València. Investigaciones arqueológicas posteriores también han reconocido un tramo próximo a la antigua prisión y otros dos en la calle Quart.
Estas evidencias permiten afirmar que el acueducto atravesó el entorno de Mislata siguiendo una dirección general de oeste a este. Lo que todavía no se conoce con total precisión es la continuidad entre todos los tramos, las reformas que pudo experimentar y la relación exacta de la conducción observada en el Molí de Cabot con las diferentes redes hidráulicas documentadas aguas arriba.
La Alquería Alta y el posible punto de distribución:
La Alquería Alta ocupaba un pequeño promontorio situado entre Mislata y Valencia, cerca del trazado seguido por el acueducto. Su posición elevada y la proximidad de la conducción han llevado a plantear que el enclave pudo desempeñar alguna función relacionada con el control o la regulación del agua.
En sus alrededores apareció una moneda hispanorromana de Celsa, acuñada en tiempos de Augusto. En otros puntos del casco urbano de Mislata se encontraron también monedas imperiales, una de ellas perteneciente al reinado de Adriano. Estos hallazgos confirman la circulación de personas y objetos en el territorio, aunque no demuestran por sí solos la existencia de un asentamiento estable.
También se ha sugerido que la Alquería Alta pudo albergar un castellum aquae o alguna instalación secundaria vinculada al acueducto. Sin embargo, esta propuesta no ha sido confirmada arqueológicamente. La existencia del acueducto en el entorno está documentada; la presencia de un depósito distribuidor en este punto continúa siendo una hipótesis.
Los estudios sobre la Valentia romana sitúan el principal castellum divisorium urbano cerca de la entrada del acueducto en la ciudad, en las inmediaciones de las actuales calles de Cabillers y Avellanes. La Alquería Alta, de haber tenido alguna función hidráulica, habría constituido probablemente un punto intermedio o auxiliar y no el gran depósito de distribución de Valentia.
Una infraestructura comprobada, pero incompletamente conocida:
La desaparición del Molí de Cabot, la construcción del nuevo cauce del Turia, la urbanización de Mislata y las transformaciones de las acequias hicieron desaparecer o quedar enterrada buena parte de los restos. Esta pérdida material explica que hoy resulte difícil reconstruir el recorrido completo.
Sin embargo, la falta de restos visibles en la actualidad no convierte en hipotética la presencia del acueducto. Los testimonios de Rafael Valls David, las medidas que tomó sobre la estructura, la documentación de Nicolau Primitiu y los hallazgos arqueológicos realizados junto a la Cárcel Modelo prueban que una conducción romana atravesó este corredor.
La cuestión pendiente no es si existieron restos en el Molí de Cabot, sino a cuál de las conducciones romanas del Turia pertenecían exactamente, durante cuánto tiempo funcionaron y en qué medida fueron aprovechados posteriormente por las acequias históricas de Quart, Mislata y Favara.
Así, la Mislata romana no debe presentarse únicamente como una posibilidad sugerida por monedas aisladas. El municipio formó parte de un itinerario hidráulico documentado que enlazaba el Turia y las tierras occidentales con la ciudad de Valentia. Bajo los caminos, acequias y molinos de épocas posteriores permaneció durante siglos la huella de aquella gran obra de ingeniería.
Fuentes:
-Hortelano Uceda, Ignacio. «La red de acueductos de la Valentia romana: canales de abastecimiento rural al sur del Túria». Lucentum, XXVII, 2008, pp. 69-85.
-Ribera i Lacomba, Albert, y Jiménez Salvador, José Luis. «La imagen urbana de Valentia». En Olcina Domènech, Manuel H. (ed.), Ciudades Romanas Valencianas. MARQ, 2014.
-Valls David, Rafael. Pallantia, vulgo Valencia la Vieja: su historia, su río Turia y el Palancia, sus acueductos o canales de riego y abastecimiento de agua. Vinaròs, 1902.
-Mañas Borrás, Luis. La Mislata de otros tiempos.
