El Pozo del Mediodía.

El Pozo del Mediodía fue durante generaciones uno de los puntos más reconocibles del extremo occidental de Mislata. Su silueta, visible desde la plaza, formó parte del paisaje cotidiano de vecinos, labradores y niños que crecieron en torno a la actual calle de Nuestra Señora de los Ángeles.

Sin embargo, pese al nombre con el que ha pasado a la memoria colectiva, el edificio que muchos recuerdan no era exactamente un pozo. Era una torre-depósito de agua potable, construida en 1928 sobre el lugar donde había existido un pozo público anterior.

La confusión no es un error: es una muestra de cómo los topónimos populares sobreviven a los cambios urbanos. El antiguo pozo desapareció bajo la nueva construcción, pero siguió dando nombre al lugar durante casi todo el siglo XX.

La plaza del Mediodía:

La plaza del Mediodía se encuentra en el extremo occidental del antiguo núcleo de Mislata, junto a la actual calle de Nuestra Señora de los Ángeles. Esta vía recibió a lo largo de los siglos varios nombres: carrer del Rei, carrer de Dalt, carrer dels Cristians de Dalt, carrer de la Pilota y calle de los Ángeles.

Era una zona situada más allá del núcleo histórico de la Morería y vinculada al antiguo Camino Real. Allí se levantaban viviendas de labradores, pequeños corrales y construcciones tradicionales, algunas de ellas relacionadas por la memoria local con el crecimiento de la Mislata cristiana posterior a la conquista.

El origen del nombre de la plaza no está documentado con certeza. No parece proceder de una advocación religiosa, una decisión política ni el nombre de una persona. La tradición popular lo relaciona con la luz: a mediodía, el sol iluminaba plenamente la plaza, sin apenas sombras.

El Pozo del Mediodía:

El pozo original:

Antes de que se construyera el depósito, en el mismo emplazamiento existía un pozo tradicional de uso público. Los vecinos acudían con cántaros, botijos y recipientes para recoger agua destinada al consumo doméstico.

El pozo contaba con una canaleta provista de grifos y abastecía a habitantes de distintos puntos de Mislata. Era, por tanto, una infraestructura común en una época en la que muchas viviendas dependían de pozos particulares y en la que el agua corriente todavía no había llegado de forma generalizada al municipio.

Durante años, los vecinos se refirieron al lugar como la "plaza del pozo". Esa denominación se mantuvo después de la construcción de la torre y acabó imponiéndose sobre el nombre técnico del depósito.

Puede parecer extraño que Mislata, donde se encontraba el gran depósito de aguas potables que hoy alberga el Museu d'Història de Valencia, no dispusiera antes de una red doméstica de agua potable.

La explicación es sencilla: aquel gran depósito, construido en el siglo XIX, formaba parte del sistema de abastecimiento de la ciudad de Valencia. El agua se captaba en el Turia, se filtraba y llegaba al depósito de Mislata antes de ser distribuida hacia la capital. Open House Valencia

Mientras tanto, la población de Mislata seguía dependiendo principalmente de pozos domésticos y públicos. Entre estos últimos se encontraban el Pozo del Mediodía, los pozos de la plaza de la Morería y el Pou del Quint.

Las fuentes locales sitúan la instalación de cañerías para agua potable en Mislata entre 1924 y 1925, durante la alcaldía de Juan Bautista Bonet Martínez. La diferencia de un año parece responder a la distinción entre el inicio de las obras y la puesta en marcha efectiva del servicio.

La torre-depósito de 1928:

En 1928, el Ayuntamiento y la Sociedad de Aguas Potables de Valencia construyeron una torre-depósito sobre el antiguo pozo. Su objetivo inicial era aprovechar el agua subterránea que afloraba en ese punto y mejorar la distribución para el municipio.

La construcción tenía planta cuadrada y una altura aproximada de 20 metros. Estaba dividida en cuatro niveles: las dos plantas inferiores quedaban cerradas, mientras una escalera metálica permitía acceder a la parte alta, donde se situaba el depósito.

El antiguo pozo quedó integrado bajo la torre y, durante sus primeros años, alimentó el depósito. Con el paso del tiempo, el caudal disminuyó y el sistema tuvo que conectarse a la red general de Aguas Potables de Valencia.

La torre se convirtió rápidamente en uno de los hitos visuales de la plaza. Para muchos vecinos, no hacía falta dar una dirección: bastaba con decir "junto al Pozo del Mediodía".

El Pozo Virgen de los Ángeles:

El nombre original del depósito fue Pozo Virgen de los Ángeles o Pozo de los Ángeles, en referencia a la patrona de Mislata.

Un panel cerámico instalado en la fachada indicaba:

Pozo Virgen de los Ángeles o Pozo de los Ángeles. Mislata. 1928.

Posteriormente se añadió otro panel más funcional, con el texto:

Pozo de aguas potables. Mislata. 1928.

La memoria local sitúa la destrucción del primer retablo durante la Segunda República, en un contexto de tensión entre instituciones religiosas y políticas laicistas radicales. Sin embargo, el modo concreto en que desapareció y la fecha exacta deberían comprobarse mediante fotografías, prensa local o documentación municipal.

Lo que sí resulta evidente es que, tras perderse el panel religioso, sobrevivió el nombre popular de Pozo del Mediodía: una denominación más antigua que la propia torre y más fuerte que cualquier inscripción oficial.

Cómo se distribuía el agua:

El suministro se organizaba mediante un sistema de aforos, una unidad de consumo que equivalía a 150 litros diarios. Quien necesitaba 300 litros contrataba dos aforos.

La distribución se regulaba desde dos llaves exteriores:

-La llave alta abastecía el sector oriental de Mislata, en dirección a la Cruz Cubierta.

-La llave baja suministraba agua a la parte occidental del municipio.

Cuando el antiguo pozo dejó de ofrecer caudal suficiente, el depósito se conectó a un ramal de Aguas Potables que discurría por la actual avenida Gregorio Gea. La investigación local identifica una pequeña chimenea de ventilación, o ventosa, conservada en esa avenida como parte de aquella conducción.

Estas infraestructuras recuerdan que el abastecimiento de agua no fue un cambio inmediato. Durante décadas coexistieron pozos, depósitos, conducciones y redes parciales hasta que el agua corriente llegó de manera generalizada a las viviendas.

El kiosco de Elena Corredera:

Junto al depósito se encontraba el kiosco de Elena Corredera, otro elemento muy presente en la memoria de la plaza.

Durante décadas fue un pequeño punto de venta donde podían comprarse chucherías, petardos, gaseosas, prensa, artículos de ultramarinos y bebidas como el zumo de cebada o la zarzaparrilla, conocida popularmente como "zarza".

En la posguerra, cuando los comercios eran escasos y el abastecimiento resultaba difícil, el kiosco tuvo una función aún más importante. Los recuerdos vecinales indican que llegó a vender productos agrícolas y que algunos habitantes acudían allí con arroz adquirido en Catarroja, en un contexto marcado por el estraperlo y los controles fiscales.

Más que un simple establecimiento, el kiosco funcionó como lugar de encuentro: un punto donde se compraba, se hablaba y se compartían noticias de la vida cotidiana del barrio.

El deterioro y la demolición:

Con el paso de los años, la torre-depósito sufrió un deterioro progresivo. En 1997, el Ayuntamiento solicitó un informe técnico que detectó daños importantes: roturas en el hormigón, desconchados, oxidación de elementos metálicos y desprendimientos de material.

Por razones de seguridad se acordó su demolición. El acta correspondiente se firmó el 12 de junio de 1998 y el edificio fue derribado poco después.

La desaparición de la torre causó pesar entre numerosos vecinos. No se trataba de una construcción monumental ni de un edificio especialmente ornamentado, pero sí de una presencia cotidiana que había formado parte de la plaza durante más de seis décadas.

Con ella desapareció uno de los últimos símbolos de la Mislata de los pozos, las fuentes públicas y el abastecimiento compartido.


Hoy ni la torre, ni el pozo visible, ni el kiosco siguen en pie. La plaza ha cambiado, como ha cambiado todo el entorno urbano de Mislata.

Sin embargo, el Pozo del Mediodía sigue existiendo en el lenguaje de los vecinos y en la memoria colectiva. Su historia resume una transformación decisiva: el paso de una población abastecida por pozos y cántaros a una ciudad conectada a redes modernas de agua potable.

Para muchos mislateros la plaza del Mediodía siempre será conocida como la plaza "del Pozo".

Fuentes:

-Mañas Borrás, Luis. La Mislata de otros tiempos.