El Azagador de Zamarra

La antigua ruta ganadera que dio forma a Mislata

La actual avenida del Sur es una de las principales arterias de Mislata. Por ella circulan vehículos, se concentran comercios y se celebran actos festivos. Sin embargo, antes de convertirse en una avenida urbana, este espacio fue un camino de tierra que atravesaba campos, acequias y huertas.

Aquel camino era conocido como el Azagador de Zamarra, también llamado Camino de Zamarra o Vereda del Llano de Quart. Durante siglos fue una vía pecuaria utilizada por ganaderos, agricultores y vecinos de Mislata, Xirivella, Quart de Poblet y Campanar.

Su trazado quedó transformado por el crecimiento urbano, pero sigue presente en la orientación de varias calles actuales. Conocer el Azagador de Zamarra permite comprender cómo se articulaba el territorio de Mislata antes de la expansión de la ciudad.

Una vía pecuaria histórica:

Un azagador —o assagador, en valenciano— era un camino destinado principalmente al paso de ganado. Formaba parte de una red de vías pecuarias que permitía el desplazamiento estacional de rebaños entre las comarcas del interior y los pastos de la costa.

Estas rutas no eran simples senderos rurales. Eran espacios públicos regulados, con anchuras determinadas y con elementos asociados como abrevaderos, descansaderos, puentes, mojones, chozas o corrales. Por ellas circulaban ovejas, cabras, caballerías y pastores, pero también viajeros, agricultores y comerciantes.

El Camino de Zamarra aparece en la clasificación oficial de vías pecuarias de la Comunitat Valenciana con el nombre de Vereda del Llano de Quart o del Camino de Zamarra. Esta denominación confirma su importancia histórica como corredor ganadero y territorial.

El camino se relacionaba con la Cañada Real del Reino de València, una de las grandes rutas de trashumancia que conectaban el interior peninsular con el litoral valenciano. Esta cañada partía de la sierra de Tragacete, atravesaba tierras de Cuenca y alcanzaba València, permitiendo el traslado de ganado hacia zonas de clima más suave durante el invierno.

El recorrido por Mislata:

La reconstrucción tradicional del itinerario sitúa la entrada del Azagador en Mislata por el entorno del desaparecido Molí de Cabot. Desde allí seguía un recorrido que puede reconocerse parcialmente en las actuales calles Doctor Marañón, avenida del Sur, Estación, Marcos Porta, Mare Micaela y Pare Llansol.

Después continuaba hacia la huerta por el camino del Molino del Sol, en dirección al pueblo de Campanar. Este itinerario atravesaba algunos de los espacios agrícolas más importantes del antiguo término de Mislata y conectaba la población con los caminos que se dirigían hacia Xirivella, Quart de Poblet y València.

Para muchos vecinos, el Azagador era conocido simplemente como el Camino del Cementerio. Su trazado bordeaba el antiguo camposanto de Mislata, situado en el espacio que hoy ocupa la plaza de Juan XXIII. Esta relación con el cementerio explica que el camino tuviera también un importante valor religioso y memorial, además de su función ganadera.

En torno a este recorrido se desarrollaba una parte esencial de la vida rural del municipio. Era un camino de paso, pero también un lugar de encuentro entre labradores, ganaderos, vecinos y viajeros.

Pastores, rebaños y caminos:

La cuenca del Turia fue durante siglos un territorio de gran actividad agrícola y ganadera. Los caminos pecuarios permitían que los rebaños procedentes del interior atravesaran la huerta valenciana en busca de pastos de invierno.

La memoria local recuerda el paso de los llamados serranos, pastores procedentes de las comarcas interiores de València, Castellón y Teruel. Su presencia formó parte del paisaje cotidiano de los pueblos de la huerta, donde las rutas ganaderas conectaban las sierras con el litoral.

El nombre de las Torres de Serranos de València recuerda precisamente la importancia de estos caminos y de quienes llegaban desde las tierras altas. Las vías pecuarias no solo trasladaban animales: facilitaban el intercambio de productos, noticias, costumbres y formas de vida entre territorios muy diferentes.

En Mislata, el Azagador de Zamarra permitió mantener esa conexión entre la huerta, el río, los caminos de la comarca y las rutas de largo recorrido.

El significado de «Zamarra»:

La palabra zamarra se asocia habitualmente a una prenda de abrigo hecha con piel de oveja o carnero, utilizada por pastores y trabajadores del campo para protegerse del frío y de la lluvia.

La tradición local vincula el nombre del camino con esta prenda, como recuerdo de los pastores que lo recorrían. Esta interpretación encaja con el carácter ganadero de la vía, aunque no existe una prueba documental definitiva que permita afirmar que el topónimo proceda directamente de la vestimenta.

Lo que sí resulta claro es que el nombre quedó profundamente unido al mundo rural y pastoril. Durante años, el camino fue identificado por los mislateros como una ruta ligada a los rebaños, a los campos y a la antigua vida de huerta.

Un camino que condicionó el crecimiento de Mislata:

Cuando se desarrolló el llamado Lugar de los Cristianos, las nuevas viviendas tuvieron que adaptarse a los límites del camino. En la calle Mayor todavía se conservan algunas construcciones antiguas que muestran cómo la trama urbana respetó los espacios de paso ya existentes.

Las casas situadas en los números 4 y 6 de la calle Mayor, datadas entre los siglos XIV y XV, conservan gruesos muros medievales y permiten observar esa adaptación de la arquitectura al trazado histórico de los caminos.

El Azagador actuó así como un límite y, al mismo tiempo, como un eje de conexión. Marcaba el borde de determinadas propiedades, condicionaba el emplazamiento de las viviendas y facilitaba la comunicación entre los distintos núcleos de población y las tierras de cultivo.

El paisaje desaparecido:

Hasta hace pocas décadas, el entorno del Azagador era muy diferente al actual. A ambos lados del camino se extendían campos de las partidas de els Horts y l'Almassil, con huertas, olivares, cipreses, acequias y casas dispersas.

El recorrido discurría entre un paisaje agrícola que hoy ha desaparecido casi por completo. Las acequias aportaban agua a los cultivos; los caminos permitían el acceso a las parcelas; los árboles ofrecían sombra; y el tránsito de personas y animales mantenía una relación constante entre el casco urbano y la huerta.

El Azagador estuvo también vinculado al antiguo Calvario de Mislata. Cerca del cementerio se situaba un Vía Crucis de catorce estaciones, acompañado por una alineación de cipreses. El camino ganadero se convertía así, en determinados momentos del año, en un itinerario de devoción y recogimiento.

La transformación de Mislata durante el siglo XX modificó profundamente el entorno del Azagador. La expansión de las viviendas, la construcción de infraestructuras y la desaparición progresiva de la huerta hicieron que el antiguo camino quedara integrado en la ciudad.

La actual avenida del Sur conserva parte de su orientación, pero ha perdido el aspecto rural que tuvo durante siglos. Ya no transitan rebaños ni carros entre campos, aunque el trazado de varias calles mantiene la memoria de aquella antigua vía pecuaria.

Fuentes:

-Catálogo de vías pecuarias de la Comunitat Valenciana. Clasificación de Mislata: Vereda del Llano de Quart o del Camino de Zamarra.

-Real Academia Española. Voz «zamarra».

-Moya Casals, Enrique. Monografía histórica del pueblo y antiguo señorío de Mislata. 1955.

-L'Escrivà, Josep, y Ramírez, Santos. Inici a la història de Mislata.

-Mañas Borrás, Luis. La Mislata de otros tiempos.