
La Cruz Cubierta de Mislata
Cruce de caminos
La Cruz Cubierta de Mislata es uno de los monumentos más singulares y antiguos del municipio , símbolo de su historia y tradición local.
Situada al comienzo del antiguo camino que unía Castilla con Valéncia, esta cruz de término marcaba la entrada a la ciudad y ofrecía protección a viajeros y comerciantes desde la Edad Media.
Hoy sigue siendo lugar de encuentro y tradición, especialmente durante las Cruces de Mayo cuando se viste de flores honrando año tras año la memoria de su pueblo.

El Camino Real de Castilla
La Cruz Cubierta de Mislata se encuentra en el antiguo trazado del Camino Real de Castilla, la vía que comunicaba Madrid con Valencia y que, a su paso por estas tierras, era conocida como el Camino Real de Quart. Durante siglos constituyó uno de los principales puntos de referencia para quienes llegaban a Mislata desde el interior del Reino de Valencia.
El trazado original del camino no coincidía con la actual calle Valencia, sino que discurría por detrás de la antigua casa del herrero, al sur de esta vía, hasta alcanzar la Cruz Cubierta. Desde allí, el camino se bifurcaba: hacia la izquierda continuaba por el actual Camino Viejo de Xirivella, mientras que hacia la derecha se dirigía hacia Quart de Poblet por el Camino Real de Quart, atravesando las actuales calles Mayor y Cristo de la Fe.
La construcción de una nueva ruta durante el siglo XIX dejó la Cruz Cubierta apartada del trazado principal, dando lugar a la configuración de las actuales calles Valencia y San Antonio y modificando el entorno inmediato del monumento.
La Cruz fue también un lugar asociado a la inseguridad de los caminos. Así lo recuerda un antiguo refrán valenciano: «Al passar per la Creu de Mislata, guarda la capa», expresión que advertía a los viajeros de los ladrones que, especialmente al caer la noche, podían acechar en este punto del camino.

Origen y construcción de la cruz
No se conoce con certeza cuándo fue levantada la primera cruz en este lugar. En 1900, el historiador Martínez Aloy planteó la posibilidad de que su origen se remontara al reinado de Jaime I, aunque no existe documentación que permita confirmar esta hipótesis.
Sí consta documentalmente la existencia de una cruz al menos desde 1381. Se trataba entonces de una cruz descubierta, colocada por iniciativa de los Jurados de Valencia siguiendo la tradición de señalar mediante cruces de piedra los límites y principales accesos de la ciudad.
La cubierta que protegía la cruz comenzó a deteriorarse a comienzos del siglo XV y en 1411 fue desmontada. En 1432 se ordenó su reconstrucción, que se llevó a cabo entre 1433 y 1435. Las obras estuvieron a cargo del maestro de obras Juan del Poyo y del tallista Juan Llobet, ambos relacionados también con la construcción de otras cruces de término del entorno valenciano.
El monumento se compone de una base circular formada por tres gradas, sobre la que se levanta una columna de sección octogonal. Esta sostiene un capitel de ocho caras decorado con relieves de San Miguel Arcángel, San Vicente Ferrer, la Virgen de los Desamparados y San José, alternados con escudos de la Casa Real de Aragón.
Sobre el capitel aparecen las figuras de la Virgen María y San Juan, actualmente muy deterioradas, y sobre ellas se dispone la cruz.
En 1908, la antigua cruz de hierro fue sustituida por una cruz de piedra. La nueva cruz fue bendecida el 7 de octubre, último día de las fiestas de San Francisco, en un acto al que asistieron autoridades civiles, miembros del clero y la banda de música.
La cruz de piedra desapareció en 1936, cuando fue destruida durante los acontecimientos de la Guerra Civil. Tras la contienda fue sustituida por la actual cruz de hierro, similar a la anterior.

Dos mislateros moriscos en la construcción de la cruz.
La historia de la Cruz Cubierta está vinculada también a los propios habitantes de Mislata. Documentación fechada en 1434 recoge la participación de dos vecinos del municipio, identificados en las fuentes como moriscos, en los trabajos relacionados con la ornamentación y construcción del monumento: Caat Nacer y Guillem de Conques.
Ambos participaron en la preparación y suministro de materiales destinados a las obras y recibieron pagos relacionados con la adquisición de ladrillos, pomos, vino, malvasía y confites, estos últimos destinados al sustento de los trabajadores.
Su presencia en la documentación constituye un testimonio de la participación de los habitantes de Mislata en la construcción y conservación de su propio patrimonio durante la Edad Media. Más allá de la importancia arquitectónica del monumento, estos registros permiten acercarse también a las personas que, hace casi seis siglos, contribuyeron con su trabajo a levantar uno de los elementos más representativos del paisaje histórico de Mislata.
Hoy, la Cruz Cubierta continúa formando parte del patrimonio y de la memoria colectiva del municipio. Su entorno sigue siendo un lugar vinculado a la tradición popular, especialmente durante las Cruces de Mayo, cuando el monumento se adorna con flores y vuelve a convertirse en uno de los puntos de encuentro de la vida festiva de Mislata.
