
El Castillo de la Morería
La antigua Casa de la Señoría de Mislata
En el corazón de la antigua Morería de Mislata existió un edificio que durante siglos concentró buena parte del poder señorial, administrativo y económico de este núcleo histórico. Conocido como Castillo de la Morería o Casa de la Señoría, fue una construcción hoy desaparecida que articuló la vida de la comunidad musulmana y, más tarde, morisca de Mislata.
No se conserva el edificio ni una planimetría completa de su recinto. Por ello, su historia debe reconstruirse a partir de documentos de señorío, estudios sobre la evolución urbana de Mislata, descripciones históricas y memoria oral. Esta circunstancia obliga a distinguir entre los datos confirmados y las hipótesis sobre su aspecto, extensión y antigüedad.
La Morería, un núcleo con identidad propia:
Durante la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna, Mislata no fue un núcleo urbano único. Por un lado se encontraba la población cristiana, organizada en torno a la iglesia; por otro, la Morería, situada hacia el este y vinculada a la población musulmana primero y morisca después.
La Morería mantuvo una identidad propia durante siglos y contó con jurisdicción señorial diferenciada. La documentación conservada registra que Alfonso V otorgó en 1424 la jurisdicción sobre la Morería de Mislata a Pere d'Urrea, y que esta concesión fue confirmada y ampliada en años posteriores.
Esta autonomía relativa explica la existencia de una residencia señorial propia. El castillo no debe entenderse como una gran fortaleza militar comparable a los castillos de frontera, sino como un complejo fortificado de escala local: residencia del señor o de su representante, centro de administración y lugar desde el que se ejercía la jurisdicción sobre la comunidad.
La plaza de la Morería y las calles próximas conservaron durante mucho tiempo la huella de este antiguo núcleo. El castillo constituía su principal referencia espacial, rodeado de viviendas, corrales, caminos y dependencias ligadas a la vida cotidiana.
Una torre de tapial y un recinto señorial:
Las reconstrucciones históricas describen el castillo como un conjunto formado por una torre principal y diversas dependencias anexas. La torre habría sido de planta cuadrangular y construida en tapial, técnica habitual en la arquitectura andalusí y medieval valenciana.
Su altura se estima en torno a los quince o dieciséis metros, lo que la convertiría en un elemento claramente visible sobre las viviendas de la Morería. Las descripciones tradicionales hablan de muros gruesos, remate almenado y terrazas o espacios elevados vinculados a la vigilancia.
La función exacta de esta torre no puede establecerse con total precisión. Su presencia respondía, sin duda, a una necesidad de control y representación del poder, aunque su emplazamiento en el interior de la Morería sugiere que no fue una fortaleza destinada a defender una frontera, sino una construcción señorial integrada en el tejido urbano.
El castillo debió experimentar distintas fases de reforma. Es posible que una torre de origen islámico fuera adaptada posteriormente a las necesidades de los señores cristianos, pero la fecha exacta de construcción del conjunto y la relación entre sus distintas partes no están documentadas de forma concluyente.
La Casa de la Señoría:
El castillo era conocido también como la Casa de la Señoría. Esta denominación expresa mejor su función principal: no era únicamente una torre, sino el centro de la administración señorial.
El acceso se realizaba a través de un patio amplio, espacio en el que se reunían vecinos y vasallos para actos públicos, ceremonias, comunicaciones oficiales o tomas de posesión. Desde allí se distribuían las distintas estancias del recinto.
Las reconstrucciones transmitidas por la historiografía local sitúan en el interior salas destinadas a reuniones y funciones representativas, una gran cocina y habitaciones privadas para el señor o para su representante, el procurador. Algunas dependencias contaban con bancos de obra y huecos de almacenamiento, propios de una residencia de uso continuado.
El conjunto disponía además de prisiones separadas para hombres y mujeres. Este dato pone de manifiesto la función judicial del edificio: la Casa de la Señoría era el lugar desde el que se ejercía la autoridad sobre la población, se administraban conflictos y se mantenía el orden jurisdiccional.
Economía, abastecimiento y vida cotidiana:
El castillo no era un espacio aislado de la actividad del pueblo. Sus dependencias estaban estrechamente ligadas a la economía agrícola de Mislata y de su huerta.
Según las descripciones históricas, el recinto incluía caballerizas comunicadas con corrales posteriores, almacenes para productos agrícolas, graneros, espacios para aperos y dependencias vinculadas a la molienda y a la elaboración de pan. Estas instalaciones permitían gestionar parte de los recursos obtenidos de las tierras del señorío.
El abastecimiento de agua era otro elemento esencial. Se recuerda la existencia de varios pozos en el interior del recinto y de otro pozo en el espacio exterior, en la actual plaza de la Morería. La disponibilidad de agua era fundamental para las personas que vivían o trabajaban en el complejo, para los animales y para las tareas domésticas.
Las referencias sobre el interior describen varios niveles comunicados mediante escaleras de madera. La planta baja se habría destinado principalmente a servicios y almacenes; el piso principal concentraría las salas de representación y las estancias residenciales; y el nivel superior, o andana, serviría para guardar productos y materiales.
Aunque estas descripciones no sustituyen una excavación arqueológica, permiten comprender que el Castillo de la Morería fue un complejo de usos múltiples: residencia, centro judicial, almacén agrícola y símbolo visible de la autoridad señorial.
Del castillo a la Casa Gran:
El castillo perdió protagonismo a partir del siglo XVII, cuando los señores de Mislata trasladaron su residencia a la Casa Gran, situada en la actual plaza de la Constitución.
La Casa Gran ofrecía una posición más vinculada al eje principal de la población y al antiguo camino real. El traslado no debió implicar el abandono inmediato del castillo, pero sí su relegación dentro de la organización del poder local.
Con el tiempo, algunas dependencias de la antigua Casa de la Señoría fueron destinadas a usos más prácticos. Parte del conjunto acogió instalaciones municipales y la prisión continuó funcionando durante un periodo. Otras estancias se transformaron en almacenes, comercios o espacios de uso agrícola.
La pérdida de su función residencial y administrativa original favoreció la división y alteración progresiva del edificio. El castillo dejó de ser el centro de representación de la señoría y pasó a integrarse, de forma cada vez más fragmentada, en la vida cotidiana del barrio.
Guerras, ruina y desaparición:
La posición de Mislata junto a Valencia hizo que el municipio se viera afectado por distintos conflictos. La historia local relaciona el deterioro del castillo con la ocupación francesa durante la Guerra de la Independencia y con los acontecimientos de la Revolución Cantonal de 1873, cuando Mislata fue utilizada como punto estratégico en el cerco de Valencia.
No obstante, el deterioro del edificio fue, sobre todo, el resultado de un proceso prolongado. La pérdida de sus funciones principales, la reutilización de las dependencias, las reformas sucesivas y la falta de conservación acabaron por afectar a la estabilidad del conjunto.
Los estudios sobre la evolución urbana de Mislata indican que los restos del castillo sobrevivieron hasta comienzos del siglo XX. La desaparición no fue, por tanto, un hecho único y repentino, sino una transformación gradual en la que el antiguo recinto señorial fue absorbido por la trama urbana de la Morería.
Hoy no se conserva ningún elemento arquitectónico identificado de forma concluyente como parte del castillo. En 2019, durante el derribo de una vivienda de la calle Mayor, quedó visible un lienzo de muro antiguo. Aunque se ha relacionado popularmente con el recinto señorial, sería necesaria una investigación arqueológica específica para confirmar su adscripción y cronología.
Los túneles: entre la memoria y la investigación:
La tradición oral de la Morería ha conservado durante décadas el relato de túneles o galerías subterráneas bajo el antiguo barrio. Según algunos testimonios, durante la Guerra Civil, al realizarse obras para habilitar un refugio antiaéreo, se localizó en el fondo de un pozo una abertura cerrada por una reja metálica que daba acceso a una galería.
Se afirma que aquel pasadizo discurría bajo el barrio en dirección a la plaza del Conde de Aranda. Sin embargo, no se conoce una excavación, plano o informe arqueológico publicado que permita confirmar su trazado, cronología o relación directa con el castillo.
Este tipo de relatos no debe descartarse, pero tampoco presentarse como un hecho demostrado. Las galerías subterráneas de los núcleos históricos pueden corresponder a conducciones de agua, pozos comunicados, sótanos, refugios o estructuras de épocas distintas. En el caso de Mislata, la posible existencia de un sistema hidráulico o subterráneo vinculado al antiguo recinto sigue siendo una cuestión abierta.
La investigación arqueológica del subsuelo de la Morería podría aportar en el futuro datos fundamentales para conocer mejor la configuración del castillo, sus dependencias y las infraestructuras que lo abastecían.
Un patrimonio desaparecido:
El Castillo de la Morería fue durante siglos uno de los elementos que definieron la identidad del antiguo barrio. Su valor no radicaba únicamente en la torre o en la residencia señorial, sino en su papel como centro de administración, justicia, actividad agrícola y vida comunitaria.
Su desaparición impide contemplarlo hoy, pero no borra su importancia en la historia urbana de Mislata. La plaza de la Morería, El Porche y la trama de las calles próximas siguen conservando la memoria de aquel núcleo histórico que creció alrededor de la Casa de la Señoría.
Conocer el castillo exige mirar más allá de los restos materiales. Supone reconstruir la historia de una comunidad que durante siglos tuvo organización, jurisdicción y espacios propios, y reconocer que bajo la actual Morería todavía permanece una parte esencial del pasado medieval de Mislata.
