
Semana Santa
Historia, tradición y memoria
La Semana Santa forma parte de la memoria colectiva de Mislata desde hace generaciones. Mucho antes de la expansión urbana del siglo XX, las procesiones recorrían las estrechas calles del pueblo entre el sonido de las campanas, los rezos y la devoción popular.
Aunque hoy en día muchas de aquellas antiguas tradiciones han desaparecido o se han transformado con el paso del tiempo, la Semana Santa Mislatera continúa conservando elementos únicos de gran valor histórico y cultural, reflejo de la identidad, la religiosidad popular y las costumbres que durante siglos marcaron la vida del municipio.

Los orígenes de la Semana Santa en Mislata
La Semana Santa de Mislata se remonta al menos al siglo XIX, época de la que ya existen referencias documentadas sobre diferentes celebraciones y procesiones relacionadas con la Pasión y Resurrección de Cristo. La referencia más antigua, conservada en los archivos de Casa Insa, una ropería tradicional de la ciudad de Valencia dedicada a la confección, nos lleva a finales del siglo XIX, concretamente al tradicional Encuentro del Domingo de Resurrección, momento en el que la Virgen de los Dolores se reencontraba con Cristo Resucitado en la plaza de la iglesia.
Por aquel entonces, las celebraciones religiosas no eran únicamente actos litúrgicos, sino auténticas manifestaciones populares en las que participaba gran parte del vecindario. Era habitual que en las procesiones apareciesen personajes bíblicos, patriarcas, apóstoles y otras figuras representadas por vecinos ataviados para la ocasión, siguiendo una tradición muy extendida en numerosos pueblos valencianos y que todavía hoy se conserva en algunas localidades.
Las imágenes que participaban en aquellas antiguas procesiones son prácticamente desconocidas debido a la escasez de documentación conservada, aunque todo apunta a que las principales devociones ya eran las habituales en gran parte de las poblaciones valencianas: el Cristo Yacente, Jesús Resucitado y la Virgen de los Dolores.
El Cant de la Carxofa y las antiguas celebraciones:
Uno de los elementos más singulares de la antigua Semana Santa Mislatera era el tradicional Cant de la Carxofa, una costumbre muy popular en las poblaciones de la Huerta de Valencia.
La "Carxofa" consistía en un artilugio con forma de alcachofa que solía colocarse suspendido frente a la iglesia, en la fachada o incluso en el propio campanario. Cuando finalizaba la Procesión del Encuentro y la Virgen llegaba ante la puerta del templo, la procesión se detenía frente a este elemento.
En ese instante la "Carxofa" se abría lentamente y en su interior aparecía un niño vestido de ángel que entonaba los tradicionales Laudes a la Virgen. Tras ello se soltaban palomas y la banda de música interpretaba un motete dedicado a Nuestra Señora mientras se disparaba una carcasa que lanzaba al aire los conocidos como aleluyas, pequeños papeles de colores impresos con alabanzas marianas que caían sobre la plaza y los asistentes.
Se trataba de una celebración profundamente arraigada en la tradición popular valenciana, donde música, fe y folklore se mezclaban creando uno de los momentos más esperados de la Pascua.
La Guerra Civil y la destrucción del patrimonio religioso:
Durante la Segunda República las celebraciones religiosas comenzaron a verse limitadas progresivamente al interior de los templos y, finalmente, en 1936 fueron suspendidas las asociaciones y organizaciones religiosas, entre ellas las existentes en Mislata.
Ese mismo año, tras el estallido de la Guerra Civil, la Iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles fue asaltada y saqueada. Imágenes, capillas, ornamentos y numerosos elementos del patrimonio religioso desaparecieron o fueron destruidos. Entre ellos se encontraban también las antiguas imágenes titulares de la Semana Santa Mislatera y los antiguos estandartes y andas procesionales.
Con ello desapareció buena parte del patrimonio histórico y devocional acumulado durante generaciones.
La antigua Virgen de los Dolores:
De todas las antiguas imágenes que participaron en la Semana Santa anterior a la Guerra Civil, la única de la que han llegado algunos datos hasta nuestros días es la antigua imagen de la Virgen de los Dolores.
Debió tratarse de una elegante imagen de candelero, posiblemente de origen barroco, vestida siguiendo la tradición valenciana. La Dolorosa lucía vestida de luto, con manto negro, saya oscura y toca de estilo castellano o verduguillo. Sobre su pecho lucía el tradicional corazón atravesado por los siete puñales, símbolo de los Siete Dolores de María. En sus manos sostenía la corona de espinas y un pañuelo, mientras sobre la cabeza llevaba una corona dorada de estilo imperial y una espléndida ráfaga metálica.
La imagen se encontraba situada sobre una vistosa peana de base octogonal en forma de nube con dos pequeños ángeles a cada lado, siguiendo la estética tradicional de las dolorosas valencianas de finales del barroco y principios del siglo XIX.
Uno de los escasos testimonios conservados sobre esta antigua Dolorosa es un documento actualmente expuesto junto a la Capilla de la Virgen de los Dolores en la Iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles. En él puede leerse:
Recuerdo de la fiesta solemne de la Coronación de Nuestra Señora de los Dolores en Mislata el día 12 de abril de 1925.
El documento, firmado por Ángeles Romero Mir, incorpora además una fotografía de la imagen durante aquella celebración, aunque actualmente se desconoce si dicha coronación llegó a tener carácter canónico.
La Hermandad del Santo Entierro y la reconstrucción de la Semana Santa

Pese a la destrucción sufrida durante la República, la tradición de la Semana Santa no desapareció definitivamente. Tras la guerra, la iglesia fue rehabilitada y poco a poco comenzaron a recuperarse las celebraciones religiosas.
Fue en 1944 cuando, bajo el impulso del párroco Don Francisco Sastre y Vallés, un grupo de feligreses refundó la Hermandad del Santo Entierro de Mislata. Apenas un año después, en 1945, el Ayuntamiento aprobó oficialmente la celebración de la procesión, consolidando nuevamente el desfile del Viernes Santo como una de las principales celebraciones religiosas del municipio.
Con la recuperación de la Hermandad se encargaron también nuevas imágenes procesionales al escultor valenciano Enrique Casterá Masià, destacado especialmente por sus Cristos Yacentes. El Cristo Yacente de Mislata está considerado una de sus obras más originales debido a su marcada anatomía y fuerza expresiva. El escultor fue también autor del Santo Sepulcro o urna donde actualmente procesiona la imagen.
Junto al Cristo Yacente se realizaron también las nuevas imágenes de Jesús Resucitado y la actual Virgen de los Dolores.
La actual imagen de la Dolorosa:
La actual Virgen de los Dolores conserva muchos de los elementos tradicionales propios de las dolorosas valencianas. Habitualmente viste mantos morados bordados en oro, saya morada y mantilla blanca, mientras que durante la Procesión del Encuentro luce vestiduras blancas como símbolo de la Resurrección.
Sobre el pecho porta una pechera de encaje blanca sobre la que porta el tradicional corazón atravesado por siete puñales, renovado en 2025, y en sus manos sostiene la corona de espinas y un pañuelo. Sobre la cabeza luce una pequeña corona con ráfaga de dimensiones más reducidas que la de la antigua imagen destruida en 1936.
Como ocurre con muchas imágenes de devoción popular, la Virgen cuenta además con un importante ajuar formado por pendientes, pulseras, medalla y diferentes objetos donados por vecinos y devotos a lo largo de décadas como muestra de agradecimiento y petición.
Actualidad y recuperación de tradiciones
A partir de los años ochenta la Semana Santa de Mislata atravesó un importante periodo de decadencia. El descenso de participación y la pérdida progresiva de tradiciones provocaron que durante los años 2000 la continuidad de algunas celebraciones llegase incluso a peligrar.
Sin embargo, a partir de 2015 la Hermandad inició un proceso de renovación y recuperación que permitió revitalizar nuevamente la Semana Santa local. Poco a poco comenzaron a recuperarse elementos tradicionales y se incorporaron nuevas iniciativas destinadas a devolver visibilidad y participación a las celebraciones.
Uno de los elementos más recientes ha sido la incorporación de los trajes de nazareno en las procesiones, contribuyendo a reforzar la penitencia, solemnidad y la identidad visual de la Hermandad. El traje consta de una túnica blanca, capirote y capuz negro, capa negra con el escudo de la Hermandad y la Cruz de Jerusalén bordada sobre el pecho.

Actos y desarrollo de la Semana Santa Mislatera:
Actualmente la Semana Santa de Mislata se desarrolla a través de diferentes actos religiosos y procesiones repartidos entre el casco histórico y distintos puntos del municipio.
Viernes de Dolores:
La celebraciones comienzan el Viernes de Dolores con el Pregón de Semana Santa en la Iglesia de San Miguel de Soternes y la posterior Procesión de la Virgen de los Dolores hasta la Iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles.
Domingo de Ramos:
El Domingo de Ramos tiene lugar en la antigua parroquia de San Carlos, donde se realiza la entrega y bendición de palmas y ramas de olivo y la tradicional Romería de las Palmas hasta la Iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles.
Jueves Santo:
Uno de los actos más singulares de la Semana Santa Mislatera tiene lugar durante la noche del Jueves Santo con la Procesión del Silencio, incorporada en 2025. A diferencia de otras procesiones similares, en Mislata esta celebración cuenta con la peculiaridad de que durante el recorrido se realiza el rezo del Vía Crucis por las calles de la antigua Morería.
El silencio, la oscuridad del casco antiguo y las estaciones rezadas durante el recorrido crean una atmósfera especialmente solemne y poco habitual en este tipo de celebraciones, aportando un carácter propio y diferenciador a la Semana Santa de la localidad.
Viernes Santo:
La mañana del Viernes Santo comienza en el Convento de la Virgen al Pie de la Cruz con la celebración de la misa matutina y el canto de los Laudes a la Virgen. Tras ello da comienzo el Vía Crucis de Pasión, que recorre las calles de la Morería hasta llegar al Altar Mayor de la Iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles.
Ya por la noche, tras la misa realizada en presencia de la relíquia de la Vera Cruz que se guarda en la Iglesia de los Ángeles, se celebra la Procesión del Santo Entierro, uno de los actos centrales de la Semana Santa de Mislata. En ella procesionan el Cristo Yacente y la Virgen de los Dolores junto al Cristo de la Providencia, conocido popularmente como el Crist de la Creu, procedente del Barrio de la Cruz. La procesión finaliza en la Iglesia de San Miguel de Soternes, donde se realiza el tradicional besapiés al Cristo Yacente, custodiado por los nazarenos de la Hermandad hasta que concluye la veneración de los fieles.
Sábado Santo:
La noche del Sábado Santo tiene lugar la Vigilia Pascual en la Iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles, una de las celebraciones litúrgicas más solemnes del año. La bendición y encendido del fuego nuevo y del cirio pascual, unido al incienso, los cantos, la luz de las velas y la bendición de los fieles, crea una atmósfera especialmente simbólica que marca el inicio del tiempo pascual.
Domingo de Resurrección:
Finalmente, durante la mañana del Domingo de Resurrección, se celebra el tradicional Encuentro entre Jesús Resucitado y la Virgen de los Dolores. Este acto conserva todavía una compleja ceremonia de reverencias y movimientos procesionales heredados de la antigua tradición mislatera. Tras varias reverencias realizadas por la Virgen a lo largo de la calle Mayor, ambas imágenes se encuentran frente a la iglesia entre volteos de campanas, serpentinas, aleluyas y el canto de Laudes a la Virgen.
Finalizado el Encuentro da comienzo la procesión por el casco histórico culminando así una de las celebraciones más antiguas y características de la Semana Santa de Mislata.
