Mislata en fiestas

Las fiestas siempre han ocupado un lugar especial en la vida de los pueblos valencianos. Eran días de encuentro, de música, de pólvora y de calles llenas de vecinos. También eran ocasiones para cantar, bromear y compartir aquellas coplas que, con apenas unos versos, conseguían arrancar una sonrisa.

En Mislata, las celebraciones han dejado algo más que fotografías y recuerdos. También encontramos pequeños testimonios escritos que nos hablan del ambiente festivo, las costumbres de los vecinos y la importancia que tenían las fiestas para la vida del pueblo.

Desde las coplillas recogidas en 1891 hasta los versos publicados en los antiguos llibrets, estas composiciones nos permiten acercarnos a una parte de nuestra cultura popular que merece ser conocida y conservada.

A on vas, Chimo? A la funció de Mislata!

En Ensisam de totes herbes, publicado en Valencia en 1891 y atribuido a Joaquim Martí Gadea, encontramos un pequeño diálogo que menciona expresamente una función celebrada en Mislata:

—A on vas, Chimo?
—A la funció que fan en Mislata hui.
—Que és cosa molt grossa?
—Sí.
—Entonces també vaig jo.

La escena es sencilla y divertida. Un hombre pregunta a Chimo adónde se dirige y este responde que va a una función que se celebra en Mislata. Al escuchar que se trata de algo importante, su interlocutor decide acompañarlo.

Pero ¿a qué se refería aquella funció?

En la cultura popular valenciana, esta palabra no se limitaba necesariamente a los actos religiosos. También podía utilizarse para hablar de espectáculos, representaciones y celebraciones festivas.

Y precisamente las antiguas fiestas patronales de Mislata contaban con manifestaciones folklóricas que hoy han desaparecido.

Entre los actos que abrían las celebraciones se encontraban el Cant de Segos, el Ball de Torrent y los bailes populares que se celebraban en la plaza. Estas actividades reunían música, danza, entretenimiento y participación vecinal, y formaban parte de una manera de vivir la fiesta muy diferente de la actual.

El Ball de Torrent, por ejemplo, era mucho más que un baile. Se trataba de una representación popular valenciana que combinaba danzas, escenas teatrales, personajes y elementos humorísticos, convirtiéndose en uno de los espectáculos más característicos de la cultura festiva tradicional.

Por su parte, los bailes en la plaza transformaban el espacio público en un lugar de encuentro y celebración, donde el folklore dejaba de ser algo que simplemente se contemplaba para convertirse en una actividad compartida.

No podemos asegurar que la función mencionada en la copla de 1891 fuera alguno de estos actos. Sin embargo, conocer su existencia nos permite comprender mejor el amplio significado que podía tener la palabra funció y la variedad de entretenimientos que formaban parte de las antiguas fiestas de Mislata.

Aquellos versos, aparentemente sencillos, nos invitan así a recordar una parte del patrimonio festivo del pueblo que, aunque desaparecida de las celebraciones actuales, merece ser recuperada y conocida.

Mejor gastar en fiestas que en la botica

Otra copla del mismo libro presenta una curiosa defensa del gasto festivo:

Si Mislata en funsions d'estes
fa un gasto estraordinari,
mes val gastarseu en festes
qu'en casa del boticari.

El sentido es bastante claro: si Mislata gasta dinero en fiestas, más vale emplearlo en celebraciones que tener que gastarlo en la botica.

La comparación contiene una buena dosis de picardía. La copla convierte el gasto festivo en algo positivo y lo contrapone al dinero destinado a los remedios y las enfermedades.

Pero detrás de la broma encontramos también un aspecto interesante de la cultura popular: la importancia que las celebraciones tenían para la vida comunitaria.

Organizar una fiesta suponía gastos de música, adornos y preparativos. Sin embargo, también era motivo de orgullo para los vecinos, que participaban en ellas y contribuían a mantenerlas.

No sabemos si esta copla respondía a un gasto real de Mislata o si se trataba simplemente de una exageración humorística. En cualquier caso, refleja una manera desenfadada de hablar de las fiestas y de su importancia en la vida del pueblo.

Una festa de solera, la dels Àngels mislatera

La poesía festiva también encontró su lugar en los antiguos llibrets de las fiestas patronales.

En uno de ellos aparece una composición titulada «Una festa de solera, la dels Àngels mislatera», firmada por Francisco Ortí, que celebra con entusiasmo las fiestas dedicadas a la Virgen de los Ángeles.

Entre sus versos encontramos una referencia a la transformación urbanística de Mislata y al deseo de conservar las antiguas costumbres:

Mislata en gran expansió
s'ha transformat de manera
que no pareix la que era
en la seua extensió.

El autor observa cómo el pueblo crece y cambia, pero insiste en que las fiestas deben conservar su carácter tradicional. Es una idea que sigue resultando familiar: Mislata puede transformarse, pero sus celebraciones continúan formando parte de su identidad.

El mismo poema contiene versos mucho más desenfadados:

Mislata farem a estelles
més que tú veïnat tremoles
si trenquem perols y cassoles
i enderroquem cases velles.

Aquí aparece la exageración propia de la poesía festiva. Romper peroles y cazuelas, hacer temblar al vecindario o derribar casas viejas son imágenes que buscan provocar la risa y transmitir el alboroto de las celebraciones.

La expresión fer a estelles refuerza esa idea de ruido y desorden festivo. No se trata necesariamente de una descripción literal de lo que sucedía, sino de una forma humorística de anunciar unas fiestas que prometían ser sonadas.

Pólvora para tapar el sol

Tampoco podía faltar uno de los elementos más característicos de las fiestas valencianas: la pólvora.

Francisco Ortí recurre nuevamente a la exageración para describir la cantidad de truenos, humo y polvo que se esperaba durante las celebraciones:

de trons, fum y polseguera
que tape el sol de migdia.

La imagen de una nube de humo capaz de ocultar el sol del mediodía es un buen ejemplo del lenguaje festivo popular, donde lo desmesurado y lo humorístico sirven para despertar el entusiasmo de los lectores.

Y es que, en estas composiciones, cuanto más grande se anuncia la fiesta, mayor parece ser el orgullo del pueblo que la celebra.

Un patrimonio escrito entre versos y sonrisas

Las coplas de Ensisam de totes herbes y los versos de Francisco Ortí pertenecen a épocas y formas de expresión diferentes. Las primeras aparecen recogidas en una obra de literatura popular del siglo XIX; los segundos son una composición de autor conocido, publicada en un programa festivo.

Sin embargo, todas comparten un mismo espíritu: hablar de Mislata desde el humor, la alegría y las costumbres de sus vecinos.

Estas pequeñas composiciones son también una forma de conservar nuestra memoria popular. Nos permiten descubrir expresiones antiguas, maneras de bromear y referencias a celebraciones que, en algunos casos, han desaparecido.

Porque el folklore de un pueblo no vive únicamente en sus bailes, sus canciones o sus tradiciones. También permanece en aquellos versos que alguien escribió, recitó o compartió para hacer sonreír a los demás.

Y en Mislata, como vemos, tampoco faltaban motivos para hacerlo.

Fuentes:

-Martí Gadea, Joaquim (obra atribuida). Ensisám de totes herbes, ó Ensart de cansóns valencianes y castellanes... Valencia: Imprenta de Chusep Canales Romá, 1891. Biblioteca Valenciana Digital.

-Francisco Ortí. «Una festa de solera, la dels Àngels mislatera». Composición publicada en un llibret de fiestas patronales de Mislata. Año de publicación pendiente de identificación.


Nota: Las cinco coplas de Mislata proceden de la edición de 1891 de Ensisám de totes herbes. Las restantes obras se han utilizado para contextualizar sus características literarias, musicales y etnográficas. No constituyen testimonios directos de que estas coplas fueran cantadas en Mislata.