
La Morería mudéjar de Mislata
La Morería de Mislata fue, durante casi tres siglos después de la conquista de Valencia en 1238, el espacio de una comunidad musulmana que mantuvo su religión y sus formas de organización bajo el poder cristiano. Su historia permite acercarse a las familias que dieron vida a este núcleo y a las condiciones en las que pudieron permanecer en sus tierras.
Alrededor de la plaza y de la mezquita se articulaba una vida comunitaria que contaba con autoridades propias, lugares de reunión y servicios esenciales. Los documentos conservan datos que permiten conocer cómo funcionaba aquella sociedad. A través de ellos aparece una Morería vinculada al Lugar de los Cristianos y a la capital valenciana, donde las relaciones cotidianas coexistían con las diferencias jurídicas, la dependencia señorial y la defensa de sus costumbres.
Un asentamiento junto a Balansiya
Durante la época andalusí, Valencia mantenía una estrecha relación con el territorio agrícola que la rodeaba. La ciudad necesitaba alimentos y productos procedentes del campo, mientras los habitantes de las poblaciones próximas encontraban en ella mercados y oportunidades de intercambio.
El paisaje estaba formado por tierras de cultivo, acequias, caminos y asentamientos rurales. Entre estos últimos destacaban las alquerías, pequeñas comunidades vinculadas a la explotación agrícola. Junto a ellas existían propiedades y establecimientos rurales de distinta naturaleza, conocidos en la documentación como rafales.
Mislata se encontraba en una posición favorable dentro de ese territorio. Su proximidad al Turia y a la capital, junto con el paso de las vías occidentales de comunicación, permitía combinar el trabajo de la tierra con las relaciones económicas y el tránsito de personas.
No conocemos con precisión la extensión del asentamiento andalusí ni podemos trasladar hasta aquella época los límites del municipio actual. Las fuentes permiten reconocer el lugar y algunas de sus relaciones con el entorno, pero todavía dejan abierta su reconstrucción material.
Manzil 'Ata: la primera Mislata documentada:
La interpretación tradicional relaciona Mislata con el nombre árabe Manzil 'Ata. El término manzil podía designar una residencia, un alojamiento o un lugar donde se hacía alto. De esa variedad de significados proceden traducciones habituales como «la posada de 'Ata», «la residencia de 'Ata» o «el lugar de estancia de 'Ata».
La posibilidad de un establecimiento relacionado con los viajeros resulta coherente con la situación de Mislata junto a los caminos de Valencia. Sin embargo, el nombre también podía aplicarse a una residencia o explotación rural. Por sí solo, no permite identificar una posada concreta ni reconstruir sus servicios.
El segundo elemento, 'Ata, se interpreta habitualmente como un nombre personal. Podría señalar una relación de propiedad o vinculación con el establecimiento, aunque desconocemos quién fue esa persona. Atribuirle la fundación del pueblo iría más allá de lo que permiten las noticias conservadas.
El nombre ofrece, por tanto, una pista sobre el origen y la identificación del lugar. Su significado admite varios matices dentro del vocabulario con el que se describían los asentamientos y las propiedades rurales.
El debate sobre el origen de Mislata
El origen del nombre de Mislata ha dado lugar a dos explicaciones principales: una lo relaciona con el árabe Manzil 'Ata; otra propone una procedencia romance, derivada del latín misculata. La diferencia afecta tanto al significado del nombre como a su evolución lingüística.
La interpretación árabe: el lugar o posada de 'Ata
La explicación tradicional parte de Manzil 'Ata, nombre mencionado en las fuentes árabes y relacionado por distintos investigadores con Mislata. El término manzil podía designar una residencia, un alojamiento o un lugar donde se hacía alto. Unido al nombre personal 'Ata, se ha interpretado como «la residencia de 'Ata» o «la posada de 'Ata».
Santos Ramírez recoge esta interpretación en el libro Del Manzil a la Moreria, apoyándose en estudios anteriores y en las menciones medievales del lugar. La situación de Mislata junto a los caminos de acceso a Valencia hace comprensible la posibilidad de un establecimiento rural relacionado con el alojamiento y el tránsito.
La dificultad aparece al explicar cómo habría evolucionado Manzil 'Ata hasta convertirse en Mislata. La semejanza entre ambos nombres resulta sugerente, pero una etimología necesita justificar también los cambios de sonidos y de acentuación.
Las objeciones de Joan Coromines
En el Onomasticon Cataloniae, Joan Coromines rechazó esa derivación. Comparó Mislata con topónimos como Massalfassar y Massamagrell, relacionados con formas árabes del mismo tipo, y consideró difícil explicar la reducción de manzil a misl- y el cambio de acento que exigiría la propuesta.
Para Coromines, que un nombre estuviera documentado antes de la conquista cristiana no significaba necesariamente que procediera del árabe. Podía ser un nombre romance anterior que hubiera continuado utilizándose durante el periodo andalusí. Onomasticon Cataloniae, vol. V, p. 288.
Como alternativa, Coromines propuso el latín misculata, con el sentido de «mezclada» o «mezcla», transmitido a través del romance hablado en al-Ándalus. Su explicación relacionaba el nombre con la mezcla o confluencia de aguas en el paisaje de las acequias y el río Turia.
Según esta hipótesis, la secuencia misculata habría dado lugar a misclata y, posteriormente, a Mislata. Coromines atribuyó la simplificación del grupo de consonantes a su transmisión a través del árabe. También comparó el topónimo con Mestalla y con otros nombres semejantes asociados a cursos de agua.
Esta propuesta explicaría el nombre a partir del paisaje hidráulico, en lugar de hacerlo mediante una residencia vinculada a una persona. Sigue siendo una hipótesis etimológica: no demuestra por sí misma la existencia de una población romana llamada Mislata ni permite fechar las acequias actuales en época romana.
Una cuestión que permanece abierta
Las dos interpretaciones ofrecen, por tanto, lecturas diferentes. La árabe vincula el nombre a un establecimiento y a una persona llamada 'Ata; la romance lo relaciona con la mezcla de aguas y con la conservación de un nombre anterior durante la época andalusí.
La Acadèmia Valenciana de la Llengua recoge que la etimología de Mislata no está completamente aclarada. En este artículo, Manzil 'Ata identifica el lugar que la historiografía relaciona con la Mislata andalusí, sin presentar como resuelta la discusión sobre el origen lingüístico del nombre actual.
Una noticia de 1094
Uno de los testimonios más importantes procede del relato de Ibn 'Idari sobre los acontecimientos de 1094. La noticia sitúa en Manzil 'Ata una oración comunitaria por el final de ramadán, junto a la acequia de Hawwara, identificada tradicionalmente con Favara.
La fecha transmitida es el 14 de octubre. El episodio relaciona el lugar con la población musulmana de Valencia y con el paisaje irrigado de sus inmediaciones.
En aquel momento, la ciudad ya estaba bajo el dominio de Rodrigo Díaz de Vivar, que la había conquistado en junio. La celebración se produjo en el contexto de la ofensiva almorávide posterior.
La referencia permite reconocer Manzil 'Ata como un lugar conocido dentro del entorno valenciano del siglo XI. No describe una mezquita ni permite localizar el espacio exacto de la reunión. Su valor reside en conservar el nombre y situarlo junto a una acequia, dentro de un acontecimiento religioso y político concreto.
Manzil 'Ata en la poesía de Ibn al-Abbar
Santos Ramírez recoge otra mención de Manzil 'Ata en la poesía de Abu Abd Allah Muhammad Ibn al-Abbar, autor valenciano del siglo XIII. El nombre aparece junto a otros lugares del entorno de Valencia en una evocación relacionada con la pérdida de la ciudad.
¿Dónde están Valencia y sus casas, los chillidos y el gorgear de sus pájaros y los cantos de sus palomos?
¿Dónde están los parajes de su Russafa (Ruzafa), del Djisr, de su Manzil 'Ata (Mislata) y de su Manzil Nasr (Massanassa)?
Este testimonio tiene un carácter distinto al relato de 1094. La poesía selecciona espacios que poseen un valor afectivo y cultural para quien los recuerda. Su interés histórico reside en mostrar que Manzil 'Ata formaba parte de una geografía reconocible para un autor vinculado a la Valencia andalusí.
La población aparece así en dos registros diferentes: el relato de un acontecimiento y la memoria literaria de un territorio. Ambos contribuyen a situarla dentro de las relaciones entre Balansiya y su entorno.
El agua y la organización del territorio
La agricultura de regadío constituye una de las claves para comprender la Mislata andalusí. La distribución del agua hacía posible el cultivo y condicionaba la relación entre las parcelas, los caminos y los lugares habitados.
El funcionamiento de una red de riego requería conservar los cauces, distribuir los caudales y resolver las diferencias surgidas por su aprovechamiento. El agua era un recurso productivo y, al mismo tiempo, un elemento alrededor del cual se organizaban relaciones entre comunidades.
La historia de la acequia de Mislata forma parte de ese paisaje hidráulico de la huerta valenciana, desarrollado durante la época islámica y transformado posteriormente. Su continuidad después de la conquista muestra la importancia que tenía para quienes trabajaban las tierras.
Esa permanencia debe entenderse como una evolución. Los cauces se repararon y modificaron; algunas derivaciones desaparecieron y otras cambiaron de recorrido. Por ello, el aspecto de la red en épocas recientes no reproduce necesariamente su configuración medieval.
La referencia de 1094 a Hawwara recuerda, además, que las fuentes utilizaban las acequias para situar los lugares. El paisaje del agua formaba parte de la manera de reconocer y describir el territorio.
Los Amizlati: personas vinculadas a Mislata
Entre los nombres recogidos en el Llibre del Repartiment aparecen al menos dos musulmanes identificados mediante el término Amizlati: Azmet Amizlati y Hubachar Amizlati.
Una de las anotaciones menciona a «Mahomat, padre de Azmet Amizlati», mientras que otra registra unas casas que habían pertenecido a Hubachar Amizlati. Ambos aparecen en el contexto de las propiedades repartidas por Jaime I después de la conquista de Valencia.
El término Amizlati no debe entenderse necesariamente como un apellido hereditario en el sentido actual. Lo más probable es que se tratara de una nisba, es decir, una denominación utilizada en el mundo islámico para señalar el lugar de procedencia, residencia o vinculación de una persona. Su significado sería, aproximadamente, «el de Mislata» o «el mislatero».
Este sistema de identificación era frecuente en la onomástica andalusí. Una persona podía ser reconocida por su nombre, su filiación, su oficio, alguna característica personal o su lugar de origen. De ese modo, alguien procedente de Mislata podía recibir una denominación equivalente a al-Mislatī, que los escribanos cristianos trasladaron al latín medieval mediante la grafía Amizlati.
El filólogo Joan Coromines llamó la atención sobre estas menciones y explicó que el nombre aparece aplicado «a manera de gentilicio de Mislata». En su estudio señala expresamente la presencia de dos musulmanes identificados de esta forma en el Llibre del Repartiment.
La documentación permite conocer, por tanto, los nombres de dos personas vinculadas a la Mislata anterior a la conquista cristiana:
-Azmet Amizlati, mencionado indirectamente a través de su padre, Mahomat.
-Hubachar Amizlati, antiguo propietario de unas casas registradas durante el reparto.
Las anotaciones no permiten asegurar que ambos fueran parientes ni que constituyeran un linaje familiar. Tampoco demuestran que continuaran residiendo en la alquería después de 1238, pues las propiedades mencionadas se encontraban dentro del territorio repartido tras la conquista. Lo que sí prueban es que Mislata era ya un lugar suficientemente conocido como para que su nombre se utilizara para identificar la procedencia de determinadas personas.
Los Amizlati aportan así una dimensión humana a la historia de la alquería. Mislata deja de aparecer únicamente como un topónimo, una acequia o un conjunto de tierras y comienza a mostrarse como el lugar de origen de personas reconocidas por su pertenencia a aquella comunidad.
La conquista de 1238 y el comienzo de otra etapa
La conquista de Jaime I transformó el poder político y la distribución de la propiedad. El repertorio de señoríos históricos de la Universitat de València recoge una primera donación en Mislata fechada el 7 de marzo de 1238, antes de la entrada del monarca en Valencia.
Las concesiones documentadas permiten seguir la incorporación del territorio al nuevo orden cristiano. Casas, tierras y derechos quedaron sujetos a nuevos titulares y obligaciones.
La población musulmana continuó formando parte de Mislata. Bajo el dominio cristiano comenzó la etapa mudéjar, durante la cual sus habitantes conservaron la religión islámica dentro de unas condiciones jurídicas y señoriales diferentes.
Con esa transformación termina la Mislata andalusí y se abre la historia de la Morería: la de una comunidad musulmana que permaneció durante siglos en el Reino de Valencia.
